Con el inicio de un nuevo año, muchas personas se enfocan en pedir deseos, metas o cambios, pero pocas se detienen a reflexionar sobre algo esencial: el merecimiento. Desde esta perspectiva, no se trata solo de querer algo, sino de sentirse capaz y digno de recibirlo.
La terapeuta angélica Andrea Cerón propone trabajar el merecimiento como un proceso interno de conciencia y apertura, en el que las creencias limitantes juegan un papel clave. Según diversos enfoques de la psicología y el bienestar emocional, la sensación de no merecer suele estar relacionada con experiencias pasadas, autoexigencia excesiva o una desconexión con el propio valor personal.
Desde la terapia angélica, esta reflexión se acompaña de prácticas simbólicas que ayudan a enfocar la intención y la energía personal. Cerón explica que los rituales no funcionan como actos mágicos aislados, sino como herramientas de conexión, atención plena y compromiso con uno mismo.