El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ha ordenado la prohibición del lenguaje inclusivo en todos los centros educativos públicos del país.
La medida impide a docentes y estudiantes utilizar expresiones como "todes", "compañeres" o cualquier forma que se aparte del masculino genérico. La decisión desató un fuerte debate entre defensores de la diversidad lingüística y quienes apoyan la visión conservadora del Gobierno.
El decreto presidencial y su alcance
La nueva normativa establece que:
• El masculino genérico será la forma oficial de referencia en la enseñanza.
• Los materiales educativos deberán ajustarse a esta directriz.
• Los docentes que no acaten la medida se exponen a sanciones administrativas.
Bukele justificó la decisión afirmando que "la educación debe evitar imposiciones ideológicas" y que el español tiene reglas claras que no deben alterarse.
Reacciones y críticas
La medida fue celebrada por sectores conservadores que consideran que el lenguaje inclusivo es "innecesario" y "confuso". Sin embargo, organizaciones feministas, colectivos LGTBIQ+ y lingüistas alertaron sobre las consecuencias:
• Exclusión simbólica de mujeres y diversidades.
• Retroceso cultural en la construcción de un lenguaje más inclusivo.
• Limitación pedagógica, al restringir debates sobre identidad y género.
Incluso, organismos internacionales recordaron que la ONU recomienda lenguaje inclusivo en contextos educativos y gubernamentales.
Contexto político
La prohibición del lenguaje inclusivo se enmarca en el estilo político de Bukele, caracterizado por un fuerte control de las instituciones y un discurso que combina modernización con conservadurismo social. La medida también coincide con un clima de tensiones respecto a los derechos sexuales y reproductivos en El Salvador, uno de los países con mayores restricciones en la región.
Implicaciones a futuro
Expertos señalan que esta decisión puede tener consecuencias a largo plazo:
• Normalizar la exclusión de identidades no binarias.
• Aumentar la polarización cultural en torno a la educación.
• Limitar la apertura de nuevas generaciones hacia la diversidad.
Para los críticos, se trata de un paso atrás en la construcción de una sociedad más equitativa.
El veto al lenguaje inclusivo en El Salvador no solo es un asunto lingüístico: representa un choque ideológico y cultural que marcará la formación de futuras generaciones.
Lo que para unos es defensa de la lengua, para otros es un intento de invisibilizar realidades sociales que ya forman parte de la vida contemporánea.

