En El Gran Musical, nos acompañó Michel Levi, profesor de Estudios Internacionales de la Universidad Andina Simón Bolívar y Coordinador del Centro Andino de Estudios Internacionales con quien hablamos sobre la captura de Nicolás Maduro por parte de EE.UU y las implicaciones que trae para el resto del mundo.
La operación, fue ordenada por el presidente estadounidense Donald Trump, quien había elevado a 50 millones de dólares la recompensa por información que condujera a la captura de Maduro por cargos como narcoterrorismo y tráfico de drogas. Tras ser detenido junto a su esposa, Cilia Flores, el expresidente fue trasladado a Nueva York para enfrentar un juicio en un tribunal federal, donde ambos se declararon "no culpables" de los cargos que se les imputan.
Desde la perspectiva del derecho internacional, este hecho plantea un conflicto serio. Las normas vigentes, incluyendo la Carta de las Naciones Unidas, establecen que ningún país puede usar la fuerza o intervenir militarmente en otro sin consentimiento o mandato claro, pero Estados Unidos actuó sin autorización de Caracas ni del Consejo de Seguridad de la ONU. Expertos y organismos internacionales han señalado que esta acción podría constituir una violación de la soberanía venezolana y del derecho internacional.
Sobre esto, Levi recuerda que este sistema sigue vigente y existe para poner límites entre los Estados y regular cómo deben actuar entre países vecinos. Sin embargo, explica que en la práctica hay potencias que buscan imponer su hegemonía y colocarse por encima de esas normas. En este caso, Estados Unidos justificó la captura asegurando que fue a buscar a una persona requerida por su justicia para que rinda cuentas, argumento que, según el experto, no elimina el hecho de que se trata de una violación clara a la soberanía venezolana y a las normas internacionales. Para el analista, el escenario ideal habría sido que el propio pueblo venezolano lo remueva del poder.
Detrás de todo esto, el interés principal no sería democrático, sino económico y político. Según Levi, el verdadero objetivo de Estados Unidos es controlar y regular la exportación de petróleo venezolano.
Sobre un nuevo gobierno, señala que, no se ve en el corto plazo un proceso electoral real en Venezuela, ya que no existen condiciones para que la población vote libremente. El experto plantea dos posibles escenarios: elecciones cuando Estados Unidos lo decida o una administración impuesta que responda a sus intereses, dejando claro que lo que busca es evitar que en el hemisferio existan gobiernos o decisiones que interfieran con su poder.
El impacto no se limita a Venezuela. Levi advierte que otros países de la región, como Colombia y Cuba, también están en la mira. Cuba, en particular, es vista como una pieza estratégica, con mensajes de advertencia directos desde Estados Unidos hacia sus funcionarios.
Por otro lado, si se reactiva la exportación petrolera y se concreta la entrada de inversiones internacionales, Venezuela podría experimentar una fuerte reactivación económica y volver a jugar un rol importante en el mercado mundial, con posibles alianzas con países como Argentina, El Salvador y Ecuador.
Finalmente, el analista pone el foco en Ecuador. Aunque el país mantiene un alineamiento directo con Estados Unidos, Levi advierte que esta relación puede traer consecuencias con otras potencias globales, especialmente con China, un actor cada vez más fuerte en lo económico y tecnológico. Para él, es clave mantener el equilibrio.
La captura de Maduro, concluye, no sería el final del llamado socialismo del siglo XXI, sino parte de un tablero más grande donde todavía hay piezas importantes por moverse y donde, claramente, hay mucho más detrás de lo que se ve.
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