Las compras impulsivas online se han convertido en una práctica cada vez más habitual en la vida cotidiana, especialmente con el auge de las redes sociales y el fácil acceso a plataformas digitales de consumo. Y es que comprar nunca ha sido tan fácil como ahora. Los minoristas siguen encontrando nuevas maneras de satisfacer las necesidades y deseo de los consumidores.
Las redes sociales y los algoritmos, cada vez mejores, facilitan al máximo la compra. La mayor cantidad de compradores digitales, están en la generación Z y los millenials. A partir de la pandemia, las compras e commerce crecieron hasta en un 40% y este factor externo, que nadie se lo imaginaba, obligó a las personas a cambiar nuestra forma de consumo.
Las redes disparan las compras compulsivas al exponer a los usuarios a publicidad personalizada, contenido de influencers, y la presión de la comparación social, creando un ciclo de deseo y satisfacción inmediata que puede ser difícil de controlar.
La facilidad para comprar a través de botones como "comprar ahora", la gratificación instantánea que buscan los algoritmos y la posibilidad de comprar sin ser observados reducen las inhibiciones y promueven la compra inmediata. 'Estamos a un clic de sentirnos contentos porque un influencer o un descuento inmediato que vimos, hizo que nos motivemos a comprar determinado producto o servicio', indica Fernando Hallo, director de marketing de la UIDE.
El experto asegura que las redes sociales han alterado, en cierta medida, la decisión de compra, ya que nos dejamos llevar por lo que vemos y creemos que con un solo clic tendremos ese producto que tanto necesitamos, o creemos necesitar. Fernando indicó que para reducir en cierta medida el comportamiento de compra en línea es que logremos pasar de esa compra emocional a la compra racional.

