Intimidad reconstruida

¿Cómo retomar la sexualidad después de una infidelidad?

Después de una infidelidad, recuperar la vida sexual en pareja es posible, pero no automático. El sexólogo Ezequiel López Peralta advierte que antes de volver a la intimidad, es fundamental sanar emocionalmente, reconstruir la confianza y reformular el vínculo desde la honestidad y el perdón.

FM Mundo

8 Julio de 2025
La infidelidad sigue siendo una de las experiencias más dolorosas dentro de una relación de pareja.
La infidelidad sigue siendo una de las experiencias más dolorosas dentro de una relación de pareja. Shutterstock

En El Gran Musical conversamos con Ezequiel López Peralta, Sexólogo y Terapeuta Sexual, sobre ¿cómo retomar la sexualidad después de una infidelidad?

La infidelidad sigue siendo una de las experiencias más dolorosas dentro de una relación de pareja. Rompe la confianza, hiere la autoestima y genera una crisis emocional que muchas veces parece definitiva. Sin embargo, ¿es posible reconstruir la sexualidad después de una traición? Para el sexólogo y terapeuta sexual Ezequiel López Peralta, la respuesta es sí, pero no sin trabajo profundo, honestidad y voluntad de transformación.

López Peralta fue claro: "el tiempo solo no cura nada". Para poder reencontrarse sexualmente, lo primero es sanar emocional y psicológicamente. Recomienda que las parejas tomen cierta distancia inicial, no solo física sino emocional, y que no se apresuren en retomar la intimidad sin haber abordado antes el dolor.

Reconstruir la sexualidad, entonces, no es simplemente "volver a lo de antes". Al contrario, López propone "refundar la vida sexual de la pareja", aprovechando esta crisis como una oportunidad para crear algo mejor que lo anterior. "No implica olvidar, pero sí quitarle la carga emocional a lo ocurrido", añade.

Curiosamente, en algunos casos la infidelidad puede funcionar como un detonante para revivir un deseo que ya estaba apagado. Pero no todo proceso es igual. Algunos toman el camino de la revancha, otros del silencio, muchos del reproche. Sobre este último, López es enfático: al principio es normal, pero no puede extenderse indefinidamente.

"El reproche es inevitable al inicio. El que se equivocó debe aguantar. Pero si ya ha pasado el tiempo, han hecho terapia y están bien, no es entendible que el reproche se mantenga para siempre."

También subraya que el perdón debe ser sincero y sin excusas. No basta con una disculpa superficial: "Hay que pedir perdón desde un lugar profundo, con total sinceridad, sin buscar excusas ni culpas en el otro."

Al final, López reconoce que siempre queda algo roto. Pero lo roto no impide lo nuevo. Si ambas personas están dispuestas a reconstruir, es posible convertir el dolor en una nueva intimidad, más consciente y auténtica.

 

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