Moverse también es cuidar

Ejercicio en el embarazo: cuándo hacerlo, beneficios y riesgos reales

El ejercicio durante el embarazo no es un riesgo, sino un aliado clave si existe supervisión médica, planificación previa y un entrenamiento adaptado a cada etapa gestacional.

Valeria Alarcón

15 Diciembre de 2025
ejercicios y embarazo.
ejercicios y embarazo. Shutterstock

Durante años, el ejercicio en el embarazo ha estado rodeado de mitos, miedos y desinformación. Muchas mujeres siguen escuchando que moverse puede ser peligroso para el bebé, cuando la evidencia médica y la experiencia profesional dicen exactamente lo contrario.


Así lo explica Daniel Mora, entrenador físico, quien aclara cuándo, cómo y por qué el ejercicio es una herramienta clave durante la gestación.


El punto de partida es claro: el ejercicio sí se puede realizar desde el primer trimestre, siempre que la mujer tenga una base de entrenamiento previa y cuente con la aprobación de su médico. El embarazo no es una enfermedad. Es un proceso fisiológico que, bien acompañado, puede beneficiarse enormemente del movimiento consciente y supervisado.


¿Quiénes pueden entrenar desde el inicio?

  • Mujeres que entrenaban antes de embarazo
  • Embarazos sin complicaciones médicas
  • Control médico activo y seguimiento profesional

En estos casos, suspender el ejercicio no solo es innecesario, sino contraproducente. Mantener la actividad física favorece la adaptación del cuerpo a los cambios hormonales, musculares y posturales propios del embarazo.


¿Cuándo hay que extremar cuidados?


Existen situaciones donde el ejercicio debe ajustarse o postergarse:

  • Embarazos de riesgo
  • Fertilización in-vitro en fase de implantación
  • Diagnósticos como hipertensión, diabetes gestacional o enfermedade cardíacas


En estos escenarios, la clave no es eliminar el movimiento, sino dosificarlo. Una vez que el médico da luz verde, el ejercicio supervisado se convierte en un aliado para estabilizar el embarazo y prevenir complicaciones.


Beneficios reales del ejercicio en el embarazo


El entrenamiento adecuado y controlado ayuda a:


• Reducir el riesgo de preeclampsia
• Prevenir diabetes gestacional
• Disminuir el parto pretérmino
• Mejorar la postura y aliviar dolores lumbares
• Fortalecer la zona lumbopélvica y glútea
• Reducir el riesgo de trombosis asociada al reposo prolongado


Además, el embarazo aumenta la producción de relaxina, hormona que genera mayor elasticidad articular. El ejercicio permite activar la musculatura estabilizadora, evitando sobrecargas y lesiones.


La importancia del trabajo en equipo


Entrenar durante el embarazo no es improvisar rutinas. Requiere un trabajo coordinado entre:

  • Médico tratante
  • Fisioterapeuta
  • Entrenador especializado

Se inicia con ejercicios de peso corporal, progresando a bandas de resistencia y cargas externas ligeras, siempre respetando cada etapa del embarazo. Este enfoque no solo cuida a la madre, sino que favorece el desarrollo saludable del bebé.


El mensaje es claro: con supervisión profesional, el ejercicio no pone en riesgo el embarazo. Al contrario, lo fortalece, lo acompaña y lo hace más llevadero física y emocionalmente.

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