En la entrevista con Francisco Rocha, analista político, se abordó la reciente iniciativa del presidente Daniel Noboa de enviar a la Corte Constitucional una pregunta para convocar a una Asamblea Constituyente. Rocha destacó que, aunque la idea tiene potencial para modernizar la institucionalidad del país, su éxito dependerá de la claridad del proyecto y de la capacidad del gobierno para presentar un plan coherente que realmente responda a las necesidades del Ecuador. Señaló que la constitución actual, de 2008, contiene distorsiones y artículos que dificultan la agilidad política y el funcionamiento efectivo de las instituciones.
El analista señaló que la propuesta presidencial llega en un contexto de debilidad de los partidos políticos y de falta de propuestas alternativas que puedan ofrecer una visión de país sólida a mediano y largo plazo. Según Rocha, la Corte Constitucional debe actuar no solo como garante del marco legal, sino también tomando en cuenta la realidad social y política del país, evitando que errores formales en la presentación de las preguntas bloqueen un proceso que podría ser útil.
Rocha advirtió que la composición de los posibles asambleístas constituyentes es un tema crítico, ya que muchos de los actuales legisladores podrían replicar los problemas de la Asamblea actual. Resaltó que, para que la Constituyente funcione, es fundamental motivar la participación de ciudadanos con capacidad y ética, evitando la infiltración de personas que busquen privilegios o que carezcan de visión de país. La transparencia y la selección de candidatos adecuados serían determinantes para el éxito del proceso.
El analista también recordó que la Asamblea Constituyente no resolverá automáticamente los problemas estructurales del Ecuador, como salud, educación, seguridad y empleo. Estos desafíos requieren de un marco institucional que funcione correctamente y de políticas públicas coherentes. En este sentido, una nueva Constitución podría ser un instrumento útil solo si se acompaña de una visión clara de país, con límites precisos para los poderes del Estado y un fortalecimiento de la institucionalidad.
Finalmente, Rocha enfatizó que la legitimidad de la propuesta dependerá de la forma en que se presente al electorado. Si el proyecto está bien planteado y responde a los intereses de los ecuatorianos, la consulta podría ser exitosa; de lo contrario, podría generar frustración y resistencia. Concluyó señalando que la paciencia de la ciudadanía tiene límites, y que el gobierno debe asegurar que cualquier iniciativa, como la Constituyente, se traduzca en avances concretos para mejorar la vida de los ecuatorianos.