Sebastián Carrasco, más conocido como Zuko, convirtió la montaña en su estilo de vida desde muy pequeño. Lo que comenzó como un hobby, con el tiempo se transformó en su profesión. Se formó como guía de alta montaña a tiempo completo y lideró expediciones durante más de 10 años en Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina e incluso Alaska.
El 08 de agosto de 2015, su vida dio un giro radical. Mientras realizaba prácticas en un sistema de cuerdas, sufrió un accidente que le provocó una lesión medular cervical, dejándolo con parálisis desde el pecho hacia abajo.
Su recuperación fue larga y desafiante. Sin embargo, Zuko nunca aceptó que una silla de ruedas fuera el final de sus sueños. En 2017 descubrió el ciclismo adaptado y comenzó a competir en carreras nacionales e internacionales. Pero su conexión con la montaña nunca desapareció.
Han pasado 11 años desde aquel accidente, y cada día lo asume como una victoria. "Por más que uno alcance metas o cumbres, la verdadera prueba está en el día a día", afirma. Para él, la actitud diaria es la clave para avanzar.
El día del accidente estuvo marcado por emociones intensas, especialmente la ira. "Me golpeó mucho el ego y caí en la negatividad", recuerda. Al inicio se aferró a recuperar su vida tal como era antes, pero pronto entendió que debía reinventarse.
Aceptar su nueva realidad no fue rendirse, fue el punto de partida. Aunque pensó que nunca volvería a sentir la libertad de las cimas, hoy demuestra lo contrario.
Zuko es prueba viva de que una discapacidad no detiene los sueños. Al contrario, los transforma. Porque aunque no pueda caminar, ha encontrado nuevas formas de volar, vivir en libertad y conquistar incluso las metas más impensadas.

