Inclusión en la sexualidad

Erotizar la movilidad asistida: sexualidad adaptada para parejas con discapacidad

Tener una discapacidad no excluye el deseo ni la intimidad. Erotizar la movilidad asistida implica adaptar posturas, espacios y dispositivos para que estas parejas vivan su sexualidad de forma plena. Hay de todo: desde camas articuladas hasta sillas diseñadas para el placer. Tecnología, empatía y creatividad se alían para defender el derecho al goce como parte de una vida digna y amorosa.

Gabriela Barreiro

18 Julio de 2025
Las personas con discapacidad tienen derecho a una sexualidad plena.
Las personas con discapacidad tienen derecho a una sexualidad plena. Shutterstock

La sexualidad en personas con discapacidad es un aspecto vital que, sin embargo, continúa siendo ignorado o tratado como un tabú. Abordarla desde la normalización y la visibilización es clave para reconocer los derechos sexuales y reproductivos de todas las personas, incluyendo aquellas con discapacidades físicas, mentales o múltiples.

La sexualidad es una dimensión intrínseca del ser humano. Nos permite reconocernos en el otro y con el otro, nos construye como individuos sexuados desde el nacimiento. Este principio también aplica —sin excepción— a las personas con discapacidad. Su deseo, capacidad de amar y de experimentar placer no desaparecen por una condición física o neurológica.

Aunque hoy se habla con más libertad sobre sexualidad, aún existen temas que permanecen bajo sombra. La vida sexual de las personas con discapacidad sigue siendo una asignatura pendiente para la sociedad. Persisten mitos dañinos, como pensar que no tienen sexualidad, que son asexuadas o que simplemente no les interesa el erotismo. Estas creencias no solo son falsas, sino profundamente excluyentes.

Daniela Suquilanda, fisioterapeuta especializada en rehabilitación de suelo pélvico, sostiene que es fundamental normalizar y visibilizar la vida sexual de las personas con discapacidad. "El placer y la intimidad no desaparecen. Están ahí, y es importante hablarlo", afirma.

La sociedad tiene un papel clave en este proceso: fomentar la educación sexual adaptada, generar espacios de escucha sin prejuicios y promover el acceso a recursos específicos. Cojines, sillas, camas articuladas, arneses o mobiliario adaptado pueden ser aliados para una vida sexual activa y placentera.

Erotizar la movilidad asistida no es una idea exótica ni ajena. Es una forma de reivindicar el derecho al deseo, de respetar la diversidad funcional y de construir relaciones íntimas auténticas, sin barreras innecesarias.

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