El contacto cero no es castigo, es un acto de amor propio, así lo explicó la psicóloga Mariana Bermúdez. En una conversación franca y muy cercana, Mariana definió este recurso como "el antídoto para sanar el corazón" después de una relación tóxica o emocionalmente dañina. Aunque suene radical, dijo, es necesario para romper los vínculos de dependencia emocional y neuroquímica que suelen quedar tras una ruptura. "No se trata de ser cruel, sino de proteger nuestra salud mental y empezar a reconstruirnos desde adentro", puntualizó.
Uno de los puntos más importantes, especialmente cuando hay hijos de por medio, es entender que el contacto cero es emocional, no logístico. Mariana aclaró que si bien no siempre es posible cortar toda comunicación, sí se puede establecer una interacción limitada, directa y sin carga emocional. Mensajes breves, sin explicaciones innecesarias ni tono personal. Nada de usar a los hijos como mensajeros ni abrir canales emocionales con la excusa de la crianza. "No tienes que ser amigo o amiga de tu ex. Basta con mantener una relación cordial y respetuosa por el bien de los hijos", aseguró.
Finalmente, Bermúdez advirtió sobre los errores más comunes al intentar aplicar el contacto cero. Entre ellos: avisar que se va a bloquear a la ex pareja, revisar sus redes sociales constantemente, hablar en exceso del tema con amigos o recaer tras una noche emocional. "Hay que asumir este proceso como una desintoxicación emocional. Así como un alcohólico no puede acercarse al alcohol, tú no puedes seguir expuesto a quien te hizo daño", afirmó. Recomendó rodearse de "guardianes de la ruptura" que ayuden a sostener el compromiso personal de sanar, priorizar la paz mental y avanzar hacia una nueva etapa emocional más saludable.