En El Gran Musical, hablamos sobre el plan de restructuración de La Mariscal, para esto nos acompaña el concejal Adrián Ibarra quien fue el ponente de esta nueva Ordenanza.
El principal objetivo del plan es claro: que la gente vuelva a vivir en La Mariscal. Según Adrián Ibarra, muchas familias se fueron debido a la inseguridad y al desorden que creció en los últimos años.
El sector, que está delimitado desde la avenida Patria hasta la Orellana y desde la Versalles hasta la 12 de Octubre, llegó a concentrar demasiados bares y discotecas, generando conflictos constantes.
Ahora, la propuesta plantea reorganizar el entretenimiento y recuperar el equilibrio entre vivienda, comercio y espacios culturales.
Uno de los cambios más importantes es que los bares y discotecas ya no estarán distribuidos por toda la zona. Se creará un polígono de entretenimiento únicamente alrededor de la conocida Plaza Foch, con un máximo de 100 locales y bajo normas estrictas de seguridad e insonorización. Además, ya no se permitirá que en un mismo predio funcionen tres o cuatro bares con un solo permiso. También se eliminarán los centros de tolerancia y las licorerías fuera del polígono. La medida incluye retirar a quienes venden caramelos, reparten volantes o promocionan discotecas en la vía pública.
El plan también contempla acciones frente a la delincuencia. Actualmente existen 150 predios abandonados que, según denuncias ciudadanas, se han prestado para actividades ilegales. Ibarra señala que el trabajo será conjunto con la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas para recuperar estos espacios. Algunos de esos predios podrían destinarse a parqueaderos de uso público, con la idea de mejorar la movilidad y fomentar el uso del transporte público.
Pero la reestructuración no se queda solo en el control. También se prevé atraer inversión para vivienda, ofreciendo incentivos municipales a constructoras para levantar nuevos edificios y repoblar el sector. Además, se proyecta la creación de un centro de innovación e investigación, aprovechando la cercanía con varias universidades.
Paralelamente, se trabaja en una nueva ordenanza que elimine la antigua distinción entre restaurantes que venden o no alcohol, permitiendo que todos sean catalogados como restaurantes, siempre bajo controles de consumo moderado.
La meta, según el concejal, es transformar una zona roja en un espacio seguro, activo y pensado para jóvenes, vecinos y visitantes.