La nueva corona de la Reina de San Francisco de Quito es mucho más que un accesorio ceremonial: es un manifiesto visual que resume la identidad, el espíritu y el orgullo de una ciudad que respira historia.
Diseñada por SAJO, esta pieza artesanal fue creada como un homenaje tangible a los 40 años de labor social de la Fundación Reina de Quito, y como un recordatorio del profundo vínculo que la ciudad mantiene con su patrimonio cultural.
Su diseño nace de la inspiración arquitectónica de la Basílica del Voto Nacional, uno de los templos neogóticos más grandes de América y un ícono indiscutible del Centro Histórico. La corona retoma elementos característicos del estilo gótico, como las líneas ascendentes, las tracerías y la geometría simétrica, culminando en un rosetón de 16 puntas que simboliza la unidad, la luz y la fuerza colectiva de Quito.
Cada sección de la corona funciona como un "vitrales" en miniatura, donde se integran símbolos representativos del país:
• El oso de anteojos, único oso sudamericano y especie emblemática de los Andes.
• La flor de chuquiragua, símbolo de resistencia y biodiversidad de las tierras altas.
• El volcán Pichincha, guardián geográfico e histórico de la capital.
• La orquídea Maywa, una joya botánica ecuatoriana.
Además, los acentos en rubí y zafiro evocan los colores de la bandera quiteña, reforzando la identidad visual de la ciudad. Cada detalle ha sido trabajado delicadamente para que la corona no solo sea un objeto ornamental, sino una pieza de narrativa cultural.
El resultado es un objeto que une pasado y futuro: un reconocimiento a la tradición que ha construido la ciudad y una invitación a mirar hacia adelante con dignidad y esperanza. Su donación a la Reina de Quito 2025-2026 refleja, además, el compromiso de SAJO con el arte local y con las causas sociales que la Fundación impulsa desde hace cuatro décadas.
La corona, entonces, no solo se posa sobre la cabeza de la Reina: se convierte en símbolo vivo del Quito que somos y del Quito que seguimos construyendo

