Las crisis emocionales en niños suelen interpretarse como mala conducta, pero en realidad responden a procesos normales del desarrollo. Así lo explica el psicólogo David Jaramillo, quien aborda en entrevista para Café Fm Mundo cómo acompañar estos momentos desde la regulación emocional y la crianza consciente.
Uno de los puntos clave es entender la etapa conocida como los "terribles dos", que ocurre entre los 18 meses y los 3 años. Durante este periodo, los niños buscan autonomía, pero aún no tienen herramientas para gestionar lo que sienten.
No es manipulación, es desarrollo
En esta fase, el cerebro emocional está activo, mientras que el lóbulo prefrontal que es el encargado del autocontrol aún no madura. Por eso, los desbordes emocionales son frecuentes.
Claves para manejar las crisis emocionales infantiles
- Corregulación emocional
El niño no puede calmarse solo. Necesita un adulto que esté tranquilo para ayudarle a regularse. Si el adulto pierde el control, la crisis se intensifica. - Validación emocional
Nombrar lo que el niño siente es fundamental. Frases como "entiendo que estás frustrado" ayudan a que el menor reconozca sus emociones. - Establecer límites claros
Validar no significa ceder. Es posible acompañar emocionalmente mientras se mantiene una decisión firme, como no comprar algo o no permitir cierta conducta.
Errores comunes que deben evitarse
- Ceder ante el berrinche: refuerza la conducta.
- Castigar de forma intensa: aumenta la desregulación emocional.
- Ignorar emocionalmente: debilita el vínculo con el niño.
Otro punto importante es diferenciar entre distancia física y emocional. Un adulto puede tomar espacio, pero sin desconectarse afectivamente. La clave es estar disponible cuando el niño logre calmarse.
Las "dos adolescencias"
El especialista plantea que existen dos etapas similares en el desarrollo:
- La primera, entre los 2 y 3 años.
- La segunda, desde los 12 años.
En ambas, el objetivo es el mismo: construir autonomía.
Mientras el niño pequeño expresa su frustración con berrinches, el adolescente lo hace mediante aislamiento o rebeldía. En ambos casos, la regulación emocional sigue en desarrollo.
El reto de educar en nuevas generaciones
La crianza actual enfrenta un desafío adicional: el cambio generacional.
Los métodos tradicionales, basados en castigos físicos o autoridad rígida, ya no encajan en una sociedad donde los derechos de niños y adolescentes tienen mayor relevancia.
Hoy, los niños necesitan:
- Padres emocionalmente disponibles
- Espacios de juego y conexión
- Límites consistentes, sin violencia
Educar ya no es imponer, es acompañar
Queridos padres, no existe un manual perfecto, pero sí herramientas que pueden hacer el camino más consciente y efectivo. Comprender el desarrollo emocional infantil no solo mejora la relación con los hijos, sino que también construye adultos más seguros y equilibrados.

