Tu piel no es laboratorio

Microblading, uñas y pestañas: cuándo la belleza se vuelve riesgo

La dermocosmiatra Berenice Benalcázar explica verdades, mentiras y peligros de microblading, uñas permanentes y extensiones de pestañas, y cómo elegir profesionales seguros para cuidar salud.

Valeria Alarcón

18 Noviembre de 2025
Procedimientos estéticos: belleza, riesgos, alergias y decisiones informadas para todas.
Procedimientos estéticos: belleza, riesgos, alergias y decisiones informadas para todas. Shutterstock

En tiempos de cejas perfectas, uñas impecables y pestañas de impacto, los procedimientos estéticos se han vuelto parte de la rutina de muchas personas. Sin embargo, detrás de cada tendencia hay riesgos reales que no siempre se mencionan en redes sociales. En Café Fm Mundo, la tecnóloga en estética integral y dermocosmiatra Berenice Benalcázar habló sin filtros sobre las verdades, mentiras y peligros de los tratamientos de belleza más populares, y recordó que la piel no es un laboratorio de prueba.


Uno de los primeros temas fue el microblading de cejas. Berenice aclaró que no es una técnica tan "temporal" como suele venderse: cuando se introduce pigmento en la piel, siempre habrá un efecto duradero, similar a un tatuaje, aunque más suave.


El problema aparece cuando no hay un buen diagnóstico previo. En pieles con cicatrización queloide o hipertrófica, un procedimiento de cejas puede terminar en infecciones, pérdida de vello, daño en la piel y cicatrices irreversibles, afectando también la autoestima de la persona.


La especialista insistió en que ningún microblading debe hacerse sin:

  • Ficha de diagnóstico completa (tipo de piel, antecedentes, alergias, procedimientos previos).
  • Explicación clara de riesgos, cuidados y resultados esperados
  • Consentimiento informado firmado por el paciente.
  • Material estéril, manejo estricto de asepsia y pigmentos compatibles con piel.


El tema de las uñas permanentes también encendió alertas. Sistemas como poligel, soft gel y esmaltes permanentes embellecen las manos, pero el abuso de químicos termina debilitando la uña, volviéndola delgada, casi transparente.


El fuerte olor de los productos y el ardor durante la aplicación son señales de alarma: el cuerpo está rechazando el procedimiento. Según Berenice, lo más sano es usar estos sistemas solo en ocasiones especiales y permitir descansos largos para que la uña se recupere, proceso que puede tomar hasta un año y medio.


Con las extensiones de pestañas el riesgo se acerca aún más a un área delicada: los ojos. Las pestañas cumplen una función de protección frente al polvo y las partículas; cuando se sobrecarga la zona con pegamentos, químicos y extensiones constantes, puede aparecer atrofia del folículo, infecciones, orzuelos e irritaciones crónicas. Además, muchas indicaciones prohíben mojarlas o limpiarlas con normalidad, lo que dificulta la higiene y favorece problemas oculares.


Otro punto clave de la entrevista fue el precio como red flag. Procedimientos demasiado baratos —limpiezas faciales a 15 dólares, microblading a 10 o botox a precios irrisorios— suelen implicar productos de baja calidad, copias de mercado negro, mala asepsia o poco entrenamiento profesional. Mantener un espacio seguro y esterilizado cuesta tiempo y dinero; por eso, cuando el precio es sospechosamente bajo, el riesgo para la salud sube.


Berenice animó a las personas a preguntar siempre qué productos se usarán, ver las marcas, exigir ficha de diagnóstico y asegurarse de que el profesional explique riesgos y cuidados. La belleza puede ser aliada de la autoestima, pero solo cuando se prioriza la salud por encima de la oferta "rápida y barata".

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