El gobierno estadounidense ha anunciado una nueva normativa que fija para el 26 de diciembre la entrada en vigor de un sistema de registro biométrico para todos los extranjeros que ingresen o salgan de EE.UU., ya sea por vía aérea, terrestre o marítima.
Bajo este mecanismo, las autoridades tomarán fotografías a todos los extranjeros, y datos biométricos — como huellas digitales y rasgos faciales — para algunos de ellos. El objetivo declarado: crear un sistema de entrada-salida que compare la identidad recogida al ingresar con la registrada al salir.
Los aspectos clave de esta medida:
1. Alcance y aplicación
o La regla se publicará en el Registro Federal del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
o Aplica a "todos los extranjeros" que ingresen o salgan del país, sin importar el medio (aire, tierra, mar).
o Las fotografías se aplicarán a todos; los datos biométricos se tomarán en ciertos casos, según el punto de entrada o salida.
2. Qué datos se recogen
o Fotografías del rostro al momento del ingreso o salida. (
o Huellas digitales y otros datos biométricos de ciertas personas para cruzar registros de ingreso-salida.
o Fecha, hora y punto de control (puerto, aeropuerto o frontera) para algunos casos.
3. Motivaciones oficiales
o Mejorar la seguridad nacional mediante un sistema que compare biométricos de entrada con salida.
o Detectar irregularidades migratorias, esquemas de estadía prolongada o ingreso ilegal.
4. Impactos y desafíos
o Los viajeros extranjeros deberán estar preparados para el nuevo régimen desde la fecha estipulada.
o Las autoridades migratorias deberán disponer de infraestructura adecuada en aeropuertos, cruces terrestres y puertos marítimos.
o Se abre el debate sobre privacidad, los derechos de los viajeros y la vigilancia masiva.
o Los países de origen de los visitantes pueden verse afectados por los nuevos trámites.
La nueva normativa del DHS marca un cambio significativo en el control migratorio estadounidense: fotografías obligatorias y régimen biométrico ampliado para cualquier extranjero que entre o salga de EE.UU. a partir del 26 de diciembre.
Si bien la medida se justifica bajo el argumento de seguridad nacional y control fronterizo más estricto, también plantea interrogantes sobre privacidad, proporcionalidad y derechos de los viajeros.
En un contexto global cada vez más vigilado, esta normativa evidencia la tendencia de los países hacia sistemas de control cada vez más exhaustivos y automatizados.

