Dejar huellas neuronales

Si mañana no estás... ¿alguien lo notaría?

Desde la neurociencia, no recordamos tareas: recordamos experiencias. El cerebro activa la memoria emocional cuando algo tiene intención y significado. Cumplir funciones ocupa espacio; actuar con propósito deja huella neuronal. Cuando trabajas en automático, eres reemplazable. Cuando conectas emoción, generas impacto.

Gabriela Barreiro

23 Febrero de 2026
Lo urgente y lo cotidiano nos vuelve invisibles.
Lo urgente y lo cotidiano nos vuelve invisibles. Shutterstock

¿Cuántas veces has sentido que el trabajo que realizas no se nota? Muchas personas sienten que son invisibles, no solo en el ámbito laboral sino también para nuestra familia, amigos o incluso nuestra pareja. 

Nuevas investigaciones en psicología y neurociencia demuestran que las rutinas automáticas moldean la vida diaria mucho más de lo que se cree. Según estudios, la mayor parte de nuestras acciones cotidianas surgen de mecanismos automáticos, no de decisiones meditadas. Y es que trabajar en piloto automático nos vuelve reemplazables, mientras que, actuar con intención deja una huella nueronal.

Daniel Sánchez Paz y Miño, especialista en neurociencias, explicó en entrevista para El Mundo de Cabeza que, todo lo que hacemos lo podemos segmentar en cuatro grupos: lo urgente, lo importante, lo cotidiano y lo que agrega valor. Para determinarlo, el experto dijo que podemos hacer el ejercicio de evaluar y categorizar lo que hacemos en el día a día de una manera consciente 'y le pones una calificación'. Indicó que, generalmente, lo urgente y lo cotidiano que realizamos, son aquellas cosas que no se ven y que los demás no lo notan.
 
La mayoría de las personas pasan un 80% de su día a día haciendo aquellas cosas urgentes y cotidianas, y apenas un 15 o 20% en lo importante y lo que agrega valor. 'Lo urgente y cotidiano es nuestra capa de invisibilidad, de esas cosas que nadie se da cuenta que existes', pero si recuerdan esas cosas que no hacemos todos los días, pero que nos ayudan en los objetivos o que nos llevan a una nueva versión de nosotros mismos. Agregó que, el costo de la rutina es precisamente esa invisibilidad. No se trata de hacer más cosas importantes o fuera de lo común, sino de encontrar un balance para sentir que estamos generando un impacto real.

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