Las primeras investigaciones apuntan a una posible disputa entre bandas criminales como causa de los hechos. Tras lo ocurrido, unidades de la Policía Nacional y de las Fuerzas Armadas acudieron al centro penitenciario para intervenir y controlar los accesos.
La situación generó preocupación entre los familiares de las personas privadas de libertad, quienes llegaron hasta los exteriores del centro penitenciario para obtener información sobre lo ocurrido y conocer el estado de sus allegados.