Crisis de combustibles

Crisis de desabastecimiento de combustibles en el país refleja un "declive estructural energético", según experto

Ecuador enfrenta nuevos precios de los combustibles en medio de una escasez que el Gobierno niega.

12 Mayo de 2026
Operativo de control de la Agencia de Regulación y Control de Hidrocarburos (ARCH) en una estación de gasolina en Loja.
Operativo de control de la Agencia de Regulación y Control de Hidrocarburos (ARCH) en una estación de gasolina en Loja. Foto: ARCH

Con un Diésel en USD 3.10 el galón y las gasolinas Extra y Ecopaís a USD 3.16, así aumentaron los precios de los combustibles desde el 12 de mayo. Durante los últimos días, largas filas se registraron en distintas estaciones en Quito y Guayaquil de conductores que buscaban abastecerse de combustible. Terminales de Carcelén, Ponceano, El Bosque, El Inca y otros puntos de la capital reportaron una aglomeración de vehículos y una alta congestión para cargar gasolina. Este martes, el panorama es similar.

Usuarios en redes sociales denunciaron un presunto acaparamiento de hidrocarburos y escasez de Extra en varios puntos del país, algo que fue descartado por el ministro de Ambiente y Energía, Juan Carlos Blum. El funcionario aseguró que, a partir de este viernes, la refinería de Esmeraldas tiene prevista la reactivación de una unidad clave para la producción de gasolinas y gas licuado.

Para Nelson Baldeón, consultor en geopolítica energética y recursos estratégicos, no podría referirse a Ecuador como un país petrolero, sino como una nación que enfrenta varios problemas estructurales a nivel energético. Uno de ellos, los constantes problemas en la refinería de Esmeraldas. Esto ocasionó que se importe cerca del 90% de los hidrocarburos, frente a una demanda de 300 mil barriles diarios.

"El Ecuador está determinado como un país que tiene una infraestructura altamente volátil, obsoleta (...) eso se llama un declive estructural energético", dijo.

De acuerdo con Baldeón, la crisis podría agravarse "día tras día", frente a una obsolescencia en refinación, producción y transporte de crudo. Esto, alertó, podría derivar en un riesgo de inflación al darse un incremento en el precio de los combustibles.

Ahora, dijo, los esfuerzos del Gobierno deben concentrarse en la importación de combustibles, particularmente del diésel, que servirá para alimentar a las centrales térmicas de generación. Esto, frente a la posibilidad de un eventual estiaje que reduzca la capacidad de las terminales hidroeléctricas.

Baldeón insistió en la importancia de que el Ejecutivo delegue bloques petroleros para aumentar la producción y enfrentar el más de 30% de declinación en este ámbito. El reto de la nueva autoridad del Ministerio de Ambiente y Energía, reconoció, es aplicar una planificación integral en el sector que involucre a la electricidad, petróleo y gas.

Un complejo panorama mundial

Uno de los principales factores del desabastecimiento, según Baldeón, apunta a la crisis en el estrecho de Ormuz como consecuencia de la guerra. El bloqueo de este paso estratégico, detalló, originó que entre 15 y 16 millones de barriles de crudo estén represados y ocasione un colapso del 20% en la producción global.

"Eso hace que, en este momento, estemos en una tormenta energética perfecta", sentenció.

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