En menos de un mes, la cota de Mazar se redujo en 10.2 metros, según datos de la Corporación Eléctrica del Ecuador (CELEC) Sur. Entre el 1 de diciembre y el 26 de diciembre, el embalse pasó de 2.153 metros a 2.143, con un caudal que también cayó de 88.98 m³/s a 24,82 m³/s.
El experto energético, Marco Acuña, detalló que, mientras en el 2024 se registró un estiaje profundo que afectó los caudales, este año supone reflejó condiciones climáticas atípicas. Para este año, la temporada de sequía estuvo prevista para octubre, sin embargo, las precipitaciones no cesaron sino en diciembre cuando inició el estiaje.
Pero las preocupaciones, según Acuña, surgen ante la falta de incorporación de energía y la insuficiente recuperación del parque térmico. Señaló que, el país posee una potencia térmica instalada de 2.100 megavatios, pero actualmente sólo están disponibles alrededor de 800 a 900 megavatios, muy lejos de los niveles necesarios, especialmente en un escenario donde la generación hidroeléctrica se ve comprometida por la reducción de caudales.
Acuña señaló que, en los picos de demanda, se logró generar hasta 4.344 megavatios con más del 90% vía energía hidroeléctrica. Para complementar este escenario, dijo, se está importando energía desde Colombia y manteniendo en operación tres barcazas que aportan un total de 300 megavatios, cuyos contratos se han renovado pese a sus altos costos. A esto, se suman los fallidos contratos con Progen que debían instalar 150 megavatios al sistema nacional interconectado que, finalmente, no se dieron.
"Es muy poco lo que se ha llegado a recuperar", dijo.
De acuerdo con Acuña, el nivel mínimo de operación para el embalse de Mazar se sitúa en 2,115 metros sobre el nivel del mar, dejando todavía una reserva de agua. No obstante, la estructura del embalse implica que a medida que se desciende en la cota, la capacidad de almacenamiento se reduce drásticamente. Actualmente, se ha consumido cerca de un 27% del volumen útil y los caudales han caído a 13.57 metros cúbicos por segundo, lo que activa una alarma en cuanto a la velocidad de disminución de recursos hídricos.
El experto indicó que las predicciones meteorológicas aún son inciertas y que los fenómenos climáticos, como lluvias o estiajes, no siempre se desarrollan conforme a las estimaciones técnicas. Frente a esto, se estima que las reservas podrían sostener sin problemas el suministro durante un mes o mes y medio, quizá hasta dos meses, por lo que la tranquilidad podría mantenerse hasta mediados de enero.
Para enfrentar el estiaje, según Acuña, debería promoverse la eficiencia y el ahorro energético, limitar las pérdidas en las empresas distribuidoras, que rondan entre un 20 y 25%, y recuperar el parque térmico y la infraestructura de generación existente, apagada o no operativa desde hace años.
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