La crisis de estiaje que atraviesa Ecuador llevó al sector energético a plantear soluciones estructurales para evitar el colapso del sistema interconectado. La Cámara de Energía del Ecuador advirtió que la situación del país es crítica y enfatizó que la solución inmediata no radica en depender exclusivamente de las lluvias, sino en reactivar el parque termoeléctrico nacional.
El diagnóstico: capacidad instalada vs. realidad operativa
Ecuador cuenta con una capacidad instalada de aproximadamente 8.000 MW entre centrales hidroeléctricas y termoeléctricas, lo que sobre el papel cubriría cerca del 97% de la demanda nacional. No obstante, el sistema enfrenta una vulnerabilidad estructural debido a que la generación hidroeléctrica representa el 77% del suministro total. En épocas de estiaje prolongado, los embalses estratégicos entran en niveles críticos.
En ese sentido, Silvana Pastor, vicepresidenta de la Cámara de Energía del Ecuador, destacó en NotiMundo a la Carta la importancia de la hidroeléctrica Mazar, la cual, aunque no es la mayor generadora, resulta vital para alimentar en cascada el complejo Paute. "No podemos tapar el sol con un dedo, la situación es crítica. Tenemos definitivamente que cuidar la generación de nuestras hidroeléctricas. Mazar es clave en este tema, es clave porque si bien no es la mayor generadora de electricidad, es la hidroeléctrica estratégica para alimentar las hidroeléctricas", señaló la especialista.
Recordó que la otra gran fuente disponible es Coca Codo Sinclair, con un aporte de unos 1.500 MW y remarcó el desfase entre la oferta y la demanda energética registrada en la última década: mientras que la demanda eléctrica ha crecido aproximadamente un 19% (pasando de 3.600 MW a 5.600 MW), la capacidad de generación apenas se ha incrementado en un 9%. Los datos son los siguientes:
- Crecimiento de la demanda eléctrica: 19%.
- Crecimiento de la generación: 9%
- Capacidad instalada actual: 8.000 MW
- Consumo: 5.600 MW
- Dependencia hidroeléctrica: 77% del total nacional
Las propuestas de la Cámara de Energía para superar la emergencia
Frente a este escenario, la especialista planteó las siguientes alternativas:
Inversión de USD 300 millones en termoelectricidad: actualmente, el parque térmico aporta entre 1.000 y 1.500 MW, cuando su capacidad instalada supera los 3.000 MW. La dirigente propuso destinar de manera urgente USD 300 millones para mantenimiento, repuestos e infraestructura térmica existente. Para financiarlo, sugirió aprovechar los recursos provenientes del sector petrolero o los fondos comprometidos por organismos multilaterales como el BID.
Mesas técnicas para la desconexión industrial: Si bien la desconexión industrial ha permitido generar un ahorro inicial de 300 MW —con la meta gubernamental de alcanzar 500 MW—, Pastor enfatizó que la medida debe ser consensuada y diferenciada por sectores. Subrayó que sectores con cadenas de frío (como la industria láctea) requieren tratamientos distintos a sectores como el petrolero, donde la autogeneración alcanza el 80%.
Cortes residenciales planificados si la sequía persiste: Si las condiciones climáticas no mejoran y se debe recurrir al racionamiento en el sector residencial, Pastor recomendó que estos cortes se realicen de forma estrictamente programada y comunicada con anticipación a la ciudadanía.
La postura del Gobierno y el impacto en el sector productivo
Para comprender la magnitud de las declaraciones de Silvana Pastor, es necesario enmarcar su postura en el contexto de las decisiones gubernamentales y las reacciones del aparato productivo.
La ministra de Gobierno, Nataly Morillo, aseguró en NotiMundo Estelar que el Ejecutivo aplica un plan de contingencia estratégico ante el estiaje regional y descartó la suspensión del servicio eléctrico en hogares, hospitales y unidades educativas. La estrategia gubernamental ha consistido en solicitar al sector industrial de alto y medio voltaje que se conecte a sus propios sistemas de autogeneración durante tres días a la semana (72 horas) para liberar carga de la red pública.
Por su parte, los representantes del sector privado advierten sobre los severos efectos económicos de las restricciones de 72 horas: Por ejemplo, Juan Carlos Navarro, presidente de la Federación Nacional de Cámaras de Industrias del Ecuador, señaló que la medida afecta a 185 empresas de alto voltaje y a cerca de 9.000 industrias de medio voltaje. Advirtió que encender hornos industriales requiere hasta 48 horas de estabilización y que la variabilidad de horarios rompe las cadenas de pago y la programación de suministros.
De su lado, Rodrigo Gómez de la Torre, presidente del Comité Empresarial Ecuatoriano (CEE), solicitó una reunión al más alto nivel con el presidente Daniel Noboa para establecer mesas de trabajo conjuntas. Gómez de la Torre ejemplificó el impacto en la industria láctea, donde plantas desconectadas hasta por cuatro días ven en riesgo el acopio y procesamiento de leche al no poder sostener las cadenas de frío.
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