Un nuevo derrame de hidrocarburos contaminó el río Cupa, en el cantón Quinindé, provincia de Esmeraldas, y encendió la indignación de los moradores que dependen de este afluente para sus actividades cotidianas. El incidente fue reportado la mañana del lunes 12 de octubre, cuando residentes alertaron sobre la presencia de crudo en el agua y el fuerte olor que emanaba del lugar. Personal de Petroecuador y elementos del Ejército ecuatoriano acudieron al sitio para atender la emergencia.
La contaminación volvió a poner en alerta a la comunidad, cuyos habitantes aseguran que no es la primera vez que el río resulta afectado por hidrocarburos. Una dirigente de la comunidad exigió la presencia de los principales representantes de Petroecuador para mantener un diálogo y conocer qué medidas se adoptarán para reparar los daños ambientales y atender a las familias perjudicadas. Según los moradores, anteriores episodios también afectaron plantaciones de cacao, con pérdidas económicas para los agricultores.
Moradores exigen respuestas y agua potable
En el lugar se observaron trabajos para contener el crudo mediante barreras y excavaciones destinadas a evitar que la contaminación se extienda por el cauce. Sin embargo, la fuerza de la corriente dificultaba las labores, mientras el hidrocarburo continuaba desplazándose río abajo. Los trabajos de contención buscaban limitar el avance del contaminante hacia otros sectores conectados con este afluente.
La preocupación de los residentes también se centra en el abastecimiento de agua. Los moradores señalaron que el río Cupa constituye una fuente fundamental para la comunidad, donde sus habitantes acostumbran a bañarse, lavar ropa y realizar otras actividades domésticas. Ante la contaminación, solicitaron al Municipio de Quinindé que envíe tanqueros con agua potable, mientras se concreta el proyecto de abastecimiento que, según indicaron, todavía tardaría en entrar en funcionamiento.
Los habitantes reclamaron que las respuestas no se limiten a las labores inmediatas de contención y remediación, sino que incluyan compromisos concretos para reparar las afectaciones y evitar nuevos episodios. La indignación responde también a la repetición de estos incidentes y a las pérdidas que, según denunciaron, han sufrido sin recibir una solución definitiva. La comunidad advirtió que podría cerrar la vía si las autoridades y los representantes de la petrolera no acuden para atender sus exigencias.
Este nuevo derrame ocurre poco más de un año después de otro episodio registrado en marzo de 2025 en el sector El Achiote, también en Quinindé, que afectó fuentes hídricas y generó preocupación por sus consecuencias ambientales.