Sobre ocho provincias y tres cantones regirá un nuevo toque de queda dispuesto por el Gobierno nacional por grave conmoción interna. La medida, adoptada a través del Decreto 498, aplica en las provincias de El Oro, Esmeraldas, Guayas, Los Ríos, Manabí, Pichincha, Santa Elena y Santo Domingo de los Tsáchilas.
La disposición, que se extenderá por 60 días, regirá además sobre los cantones Camilo Ponce Enríquez, en la provincia del Azuay; Las Naves, en la provincia de Bolívar; y, La Maná, en la provincia de Cotopaxi.
El Decreto 498 también oficializa el toque de queda en Guayas, Manabí, El Oro y Los Ríos, que se aplicará entre las 00h00 y las 05h00 desde el 17 hasta el 30 de septiembre.
El notable incremento de muertes violentas y la expansión de organizaciones criminales son argumentos suficientes para, según el exjefe de Inteligencia del Ejército, Mario Pazmiño, declarar una grave conmoción interna. No obstante, dijo, la repetición constante de estados de excepción, así como los toques de queda, no traer buenas soluciones.
"Producen una metástasis delictiva de estas organizaciones al interior del país", alertó.
La dispersión de la criminalidad a zonas excluidas en el estado de excepción es, según Pazmiño, uno de los efectos de las constantes declaratorias de este tipo. Grupos armados pasan al callejón interandino, afectando a ciudades como Quito, Cuenca, Ibarra, Loja, Latacunga y Ambato, detalló.
De acuerdo con Pazmiño, el Gobierno confunde el control territorial -que se logra con el estado de excepción- con la recuperación territorial. A su criterio, las autoridades se han centrado en atacar el horario en el que operan las amenazas, y no a la estructura como tal.
Frente a esto, consideró, el Ejecutivo debería realizar un diagnóstico claro de cómo actúa y confluye la amenaza. De ahí que, se generen propuestas para transformar espacios donde la delincuencia organizada se encontraba cómoda, a sitios recuperados por el Estado.
"No se diferencian territorios, ni amenazas. Se pone en estado de excepción y toque de queda a toda una provincia", cuestionó.
Por otro lado, Pazmiño reconoció la importancia de los acercamientos de Ecuador con Estados Unidos. Pese a esto, insistió, el país debe evitar un factor que será clave y podría agravar la situación de seguridad interna: la infiltración de grupos armados por las fronteras. El exjefe de Inteligencia advirtió que, ante la presión que ejercen los gobiernos de Colombia y Perú sobre la criminalidad, esta podría migrar a territorio ecuatoriano para subsistir.
"Si no hemos podido, hasta el día de hoy, controlar reducir la capacidad del crimen organizado nacional, mal podemos hacerlo ante una arremetida de fuerzas que vienen por Colombia y Perú", alertó.
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