Una propuesta de flexibilización laboral se contempla en el reciente acuerdo ministerial expedido por el Ministerio del Trabajo. La normativa plantea que, en un consenso entre empleado y empleador, la jornada laboral pueda ser redistribuida, respetando el margen de 40 horas semanales.
Un ejemplo de esto, podría ser que, se abra la posibilidad a trabajar cuatro días durante 4 horas y tres días de descanso. A esto, se suma una operación con normalidad de las horas extraordinarias o suplementarias dependiendo del caso y respetando las limitaciones que, por algunos tipos de actividades, se establezcan.
La propuesta del Ejecutivo generó el rechazo de organizaciones sociales que alertaron sobre una precarización laboral, algo que, según el exministro de Trabajo, Andrés Isch, responde a un choque entre los cambios que se plantean y dogmas que se han cultivado a lo largo de los años.
Si bien reconoció que se trataría de una afectación al status quo, sería también un pilar para generar nuevas plazas de trabajo y formalizar empleos que antes se manejaban desde la irregularidad. Según Isch, el acuerdo ministerial contempla puntos favorables para los jóvenes. Esto, debido a que, en caso de abrirse plazas de trabajo como consecuencia de la reestructuración laboral, estos puestos deberán ser ocupados por jóvenes que no hayan tenido su primer empleo.
De acuerdo con Isch, la única exigencia debe apuntar a que la implementación de la flexibilización laboral no sea unilateral.
"Es fundamental el acuerdo entre las partes. Esto, bajo ningún concepto puede ser impuesto. No debería ser elevado tampoco a una norma que pueda tomarse unilateralmente del lado del empleador", enfatizó.
Según Isch, la introducción de la propuesta llega en un escenario en el que 1 de cada 3 ecuatorianos tiene empleo adecuado y la cifra restante corresponde a personas que trabajan en la informalidad. Sobre esta base, dijo, es necesario considerar que la iniciativa no implica mayores horas de trabajo, sino una mayor libertad para que los colaboradores, en acuerdo con sus empleadores, modifiquen la jornada laboral en beneficio de la industria.
Ahora, los esfuerzos del Ministerio del Trabajo, dijo Isch, deberían centrarse en que los acuerdos alcanzados entre las partes se registran y se cumplan, para evitar abusos o excesos en la relación laboral.
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