"El crédito productivo dejó de ser un trámite lejano y se convirtió en una herramienta concreta que llega hasta el campo, hasta la finca, hasta el corral", expresó Noboa , al destacar que el plan busca eliminar las barreras que antes dificultaban el acceso al sistema financiero rural.
El plan, ejecutado a través de BanEcuador, se caracteriza por dos condiciones centrales que le dan su nombre: un plazo de hasta siete años para pagar y una tasa de interés del 7% anual.
Estas facilidades buscan que agricultores, ganaderos y emprendedores rurales puedan invertir con mayor estabilidad en maquinaria, infraestructura, compra de animales y capital de trabajo.
Desde la banca pública se señaló que el esquema apunta a llegar a territorios donde históricamente el crédito formal era limitado. En el frente económico del Gobierno se explicó que la estrategia prioriza la inversión en producción agropecuaria como motor de crecimiento sostenido y generación de ingresos.
Productores que accedieron al financiamiento indicaron que los recursos les permitieron ampliar sus operaciones, mejorar la calidad de su producción y abrir nuevas oportunidades comerciales. Parte de los fondos se destinó al fortalecimiento de cultivos, incremento de ganado y modernización de equipos.
El Crédito 7×7 se complementa con otras acciones estatales, como la entrega de insumos agrícolas, procesos de regularización de tierras y capacitaciones técnicas, con la intención de que el impulso económico esté acompañado de soporte productivo.
