La intervención estuvo a cargo de la Fuerza Aérea y el Ejército ecuatoriano, en coordinación con el Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Para impedir que la pista vuelva a ser utilizada en operaciones aéreas, se realizaron explosiones controladas y la apertura de zanjas que bloquearon su funcionamiento.
Según la información oficial, la infraestructura habría sido utilizada por organizaciones delictivas para facilitar el traslado de cargamentos ilícitos hacia otros destinos.