Luego de una accidentada sesión, el Pleno de la Corte Nacional de Justicia eligió a Marco Rodríguez como nuevo presidente del organismo y a Alejandro Arteaga como el titular subrogante. Rodríguez obtuvo el respaldo de 12 jueces de la sala, y asumió sus funciones tras una toma de juramento que estuvo a cargo de José Suing, quien renunció a la Presidencia el pasado 12 de enero. En su primera intervención, el nuevo titular de la Corte señaló que su eje de gestión será la independencia judicial.
Otro de los compromisos de Rodríguez es trabajar de manera mancomunada con el Pleno para recuperar la confianza de la ciudadana en el sistema judicial, en medio de los escándalos que apuntan a distintas instituciones.
Criterios divididos marcaron la sesión para nombrar a las autoridades de la Corte Nacional de Justicia. Durante la votación, el juez Rodríguez obtuvo siete votos de respaldo, frente a los tres de Daniella Camacho y otros tres que fueron anulados. Sin embargo, la jueza Rosana Morales señaló que este resultado era insuficiente para elegir al nuevo Presidente. Esto, debido a que, la normativa establece que 12 votos serán los necesarios para nombrar al titular de la institución.
La falta de consensos obligó a Pleno de la Corte a instalarse en comisión general, la cual se levantó al llegar a un acuerdo para poner a Marco Rodríguez en la Presidencia. El nuevo Presidente es Doctor en Derecho y Jurisprudencia. Cuenta con un Diplomado Superior en Derecho Económico y es Magíster en Derecho Civil y Procesal Civil. Ejerció cargos como la Presidencia de la Corte Provincial de Pichincha, así como la magistratura en la Sala de lo Penal. Además, es docente universitario de Derecho Procesal.
Una Corte "unida" en medio de la crisis
La crisis en la Función Judicial es un momento importante para mantener una Corte Nacional de Justicia "unida y fortalecida", según el expresidente del organismo, Iván Saquicela. Consideró que, la designación de Marco Rodríguez como titular de la Corte demuestra un acuerdo alcanzado en una institución, cuyo objetivo debe ser cuidar la independencia judicial.
Saquicela describió a Rodríguez como un "hombre de carrera" en la Función Judicial, con amplio conocimiento en la administración de justicia, y con la promesa de "primar la sensatez y la institucionalidad" por sobre todas las cosas. Esto, luego de la serie de controversias que enfrentó el Pleno previo a la designación de Rodríguez.
"Es el momento importante para una Corte unida y fortalecida", indicó.
De acuerdo con el expresidente de la Corte, el Pleno enfrentó dos problemas jurídicos. El primero, sobre la convocatoria del propio José Suing para revisar su encargo en el que contemplaba a conjueces temporales, y el segundo, si correspondía encargar la Presidencia al más antiguo de los jueces o si se debía elegir a uno nuevo.
Finalmente, dijo, primó la tesis de que no le correspondía al magistrado de mayor antigüedad asumir el cargo, y Marco Rodríguez fue elegido en su lugar.
"El punto está cual va a ser la posición de no solo Marco Rodríguez, sino el Pleno de la Corte Nacional de Justicia, que debe ser de reivindicación de la Función Judicial y de cuidar la independencia", enfatizó.
En medio del escándalo que envuelve a Mario Godoy y el Consejo de la Judicatura, Saquicela consideró que la decisión de endurecer la postura de la Corte Nacional de Justicia dependerá del juez Marco Rodríguez. Recordó que, en su momento, cuando Wilman Terán fue objeto de denuncias y acusaciones, el Pleno de la Corte le retiró la confianza en un pronunciamiento institucional.
Previo al inicio del juicio político contra Godoy, la Judicatura dispuso el inicio de los procesos necesarios para la selección de jueces temporales, aun cuando dos concursos para renovar a los magistrados de la Corte Nacional fueron declarados nulos.
"La situación de encargados temporales tiene que ser estrictamente excepcional, de lo contrario, no va a existir una recuperación de la confianza de la ciudadanía y la Función Judicial tendrá un tremendo problema de deslegitimación", insistió Saquicela.
A su criterio, la Función Judicial debería someterse a una reforma profunda que elimine el Consejo de la Judicatura o reduzca sus competencias, cuya naturaleza de acción ha sido eminentemente política.
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