Toque de queda

Mientras el toque de queda frena a la economía formal, las bandas criminales se adaptan y siguen operando, advierte especialista

Ecuador aplicará un nuevo toque de queda del 1 al 10 de noviembre de 2026 en las provincias de Guayas, Esmeraldas, Manabí, Los Ríos y El Oro, con una restricción de la circulación entre las 00:00 y las 05:00.

30 Octubre de 2026
Este domingo a las 00:00 inicia el toque de queda en cinco provincias de la Costa.
Este domingo a las 00:00 inicia el toque de queda en cinco provincias de la Costa. Foto: EFE.

A partir de este 1 de noviembre de 2026, cinco provincias del litoral ecuatoriano —Guayas, Manabí, Los Ríos, El Oro y Esmeraldas— ingresan en un régimen de toque de queda nocturno en el marco de la renovación del estado de excepción dispuesta mediante el Decreto Ejecutivo número 519. 

La medida gubernamental busca frenar la escalada delictiva en los territorios que concentran los mayores índices de violencia en el país. Sin embargo, la efectividad real de estas restricciones y su sostenibilidad en el tiempo continúan dudas.

En Notimundo Estelar, la especialista en temas de seguridad Katherine Herrera puntualizó que el toque de queda constituye un mecanismo eminentemente temporal cuyos resultados sobre el terreno suelen ser únicamente momentáneos. 

La experta explicó que esta herramienta tiende a incidir en la reducción inmediata de los homicidios intencionales y en la contención de la delincuencia común o delitos de oportunidad —tales como secuestros exprés, extorsiones y cobro de "vacunas"—, pero carece de un impacto directo y estructural contra las redes consolidadas del crimen organizado. Su función primordial radica en limitar la movilidad física de los actores criminales para que el Estado intente recuperar operatividad táctica en zonas críticas.

Adaptación criminal, comunicación satelital y el "efecto globo"

Uno de los principales riesgos señalados frente a la reiterada imposición de toques de queda es el desgaste de su eficacia preventiva. De acuerdo con el análisis de Herrera, el uso constante y rutinario de los estados de excepción genera una rápida adaptación y resiliencia en las bandas delictivas, las cuales aprenden los patrones de patrullaje de la fuerza pública y modifican sus esquemas logísticos.

Entre las dinámicas recientes detectadas en territorio las estructuras criminales han comenzado a prescindir de la telefonía móvil convencional durante los periodos de excepción, migrando hacia sistemas de comunicación satelital para eludir las interceptaciones y el rastreo de las autoridades.

Asimismo, se advirtió sobre la presencia del denominado "efecto globo": al militarizar o restringir un cantón determinado, los integrantes de las bandas no se disuelven, sino que desplazan sus operaciones y economías ilícitas hacia cantones o poblados vecinos que carecen de restricciones. 

Impacto productivo y la necesidad de previsibilidad

La aplicación sorpresiva de restricciones a la movilidad nocturna representa un golpe directo para el tejido comercial e industrial, especialmente en vísperas de jornadas de asueto y feriados nacionales. Herrera enfatizó que, si bien el factor sorpresa responde a criterios de inteligencia militar y policial, el Ejecutivo debe establecer canales de diálogo y socialización previa con los gremios económicos para acordar esquemas claros de excepcionalidad.

Sin una planificación concertada que garantice salvoconductos y corredores logísticos seguros para el transporte de carga, las industrias y los negocios formales, el impacto positivo en la seguridad resulta efímero frente al daño económico y social que experimentan las provincias. 

Mientras las actividades formales se paralizan bajo el rigor de la norma, los actores al margen de la ley buscan rutas alternas para continuar operando en la clandestinidad.

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