Acceso a servicios básicos

Redes obsoletas y sin mantenimiento deterioran la calidad del agua que consumen los ecuatorianos, advierte experto

El acceso al agua potable continúa siendo un desafío para miles de personas, especialmente en zonas rurales donde la falta de infraestructura y los elevados costos limitan este servicio básico.

18 Junio de 2026
Redes obsoletas y sin mantenimiento deterioran la calidad del agua que consumen los ecuatorianos, advierte experto
Redes obsoletas y sin mantenimiento deterioran la calidad del agua que consumen los ecuatorianos, advierte experto Foto: Canva

En NotiMundo A La Carta, el experto en gobernanza territorial, Pablo Molina, alertó sobre una problemática poco visible en el país. Aunque Ecuador posee abundantes recursos hídricos, explicó que existe una confusión frecuente entre el agua destinada al uso humano y aquella que realmente es apta para el consumo.

El especialista señaló que los procesos de potabilización desarrollados en ciudades como Quito, Guayaquil y Cuenca suelen realizarse de manera adecuada. Sin embargo, el inconveniente surge durante la distribución, debido al deterioro y la escasa limpieza de las tuberías.

Explicó que, con el paso del tiempo, en el interior de estas redes se acumulan sedimentos, hierro, manganeso, tierra y materia orgánica, formando una capa que altera la calidad del líquido antes de llegar a los hogares.

Asimismo, indicó que la situación es más compleja en la Costa, donde muchas fuentes de abastecimiento son subterráneas y contienen una mayor carga de sedimentos. No obstante, aclaró que la Sierra tampoco está exenta de este problema, pues se han encontrado redes de distribución en Quito en condiciones similares.

Respecto a los efectos en la salud, Molina advirtió que el consumo permanente de agua contaminada puede provocar infecciones gastrointestinales recurrentes. Además, expresó su preocupación por la niñez, al señalar que cerca de 500.000 menores de cinco años estarían expuestos a agua con presencia de E. coli, una situación que puede afectar su desarrollo.

A esto se suma la acumulación progresiva de metales pesados provenientes de las tuberías deterioradas, cuyos impactos a largo plazo son difíciles de cuantificar, pero representan un riesgo constante para la población.

Frente a este escenario, sostuvo que una de las soluciones más efectivas es la limpieza periódica de las redes de distribución. Detalló que este procedimiento tiene un costo aproximado del 5% de lo que significaría reemplazar completamente la infraestructura de una ciudad.

Aunque la legislación ecuatoriana establece que este mantenimiento debe realizarse al menos una vez al año, aseguró que en muchos casos las autoridades concentran sus esfuerzos únicamente en las plantas de tratamiento, dejando de lado el estado de las tuberías.

En el ámbito político, Molina consideró que, de cara a las próximas elecciones seccionales, la ciudadanía debe exigir compromisos concretos a los candidatos sobre la calidad del agua. Entre las preguntas que sugirió plantear están si contemplan la limpieza de las redes de distribución dentro de sus planes de trabajo y con qué frecuencia ejecutarán estas acciones.

Finalmente, afirmó que la falta de prevención genera un impacto económico para el Estado, que termina destinando recursos al tratamiento de enfermedades evitables. Por ello, insistió en que garantizar agua segura no solo es una cuestión de salud pública, sino también de eficiencia en la gestión de los recursos.

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