El sismo ocurrió a las 18:24 (hora local) y generó un posible desplazamiento de masas oceánicas. Según el Inocar, se estimaban olas de hasta 1,5 metros en las zonas más vulnerables del país.
Ante este escenario, se activaron de inmediato medidas preventivas. En las Islas Galápagos, el Consejo de Gobierno del Régimen Especial emitió la alerta para la región insular y ordenó la evacuación preventiva de playas y áreas costeras.
Asimismo, la Secretaría de Gestión de Riesgos puso en marcha varias acciones, entre ellas la activación de los Comités de Operaciones de Emergencia (COE) a nivel provincial, cantonal y parroquial, el despliegue de sistemas de alerta temprana, la prohibición de actividades marítimas, la ejecución de planes de evacuación y el monitoreo constante de las zonas en riesgo.
Como medida adicional, el Ministerio de Educación suspendió las clases presenciales en algunas instituciones de la región Costa y de Galápagos, con el fin de proteger a la comunidad educativa.
Horas más tarde, el Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (Inocar), tras el monitoreo respectivo, canceló la alerta de tsunami para las costas del Ecuador continental e insular. El análisis concluyó que las ondas generadas por el terremoto ya habían pasado y que no existía amenaza para el territorio nacional.
En NotiMundo A La Carta, Carlos Macías, corresponsal en Galápagos, recomendó que las personas que tenían previsto visitar las islas mantengan su itinerario, ya que actualmente no existe ningún riesgo.
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