Ecuador y Canadá firmarán un Tratado de Libre Comercio (TLC) este viernes 24 de julio, luego de seis rondas de negociaciones. El instrumento permitirá el ingreso de productos nacionales a un mercado de más de 40 millones de consumidores, según detalló el Gobierno.
El comercio entre ambos países alcanza los USD 1.100 millones, detalló en NotiMundo Al Día el analista económico, Oswaldo Landázuri. Se trata de un acuerdo que, en términos generales, podría no ser tan relevante en cuanto a intercambio de productos, pero sí interesante alrededor de la inversión que podría atraerse.
Al no ser un intercambio comercial muy amplio, explicó, la balanza ha sido superavitaria a favor del Ecuador. Por ello, señaló Landázuri, la clave estaría en la atracción de capital en proyectos mineros, uno de los principales intereses de Canadá en el resto de países. A esto, se suma su gran reserva petrolera y vasta experiencia en la industria manufacturera.
"Es un país que complementa la economía ecuatoriana", dijo.
Más allá de la relevancia de un nuevo acuerdo comercial, dijo Landázuri, el país debe regresar su mirada a la gestión interna. Es decir, considerar a los TLC como herramientas para mejorar el flujo comercial, pero sin descuidar su productividad nacional, sus problemas fiscales y la seguridad jurídica.
Incumplir estos factores marca, según Landázuri, un camino de verdaderos "gatilladores" de la inversión extranjera.
"Los problemas estructurales siguen pendientes y los acuerdos comerciales no los arreglan por sí mismos", sostuvo.
Con esta premisa, insistió el analista, el desafío del Ecuador se centra en la formación de ecosistemas que permitan que pequeñas y medianas empresas se "apalanquen" para alcanzar mercados más grandes.
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