Ecuador y Estados Unidos suscribieron una declaración conjunta sobre el marco para un acuerdo de comercio recíproco. Según detalló la Casa Blanca, el Estado ecuatoriano se compromete a reducir o eliminar los aranceles en sectores clave para Washington, incluyendo maquinaria, productos sanitarios, productos químicos, vehículos de motor y ciertos productos agrícolas.
De su lado, Estados Unidos eliminará sus aranceles recíprocos sobre ciertas exportaciones ecuatorianas que cumplen con los requisitos y que no pueden cultivarse, extraerse ni producirse de forma natural en el país norteamericano.
Además, Estados Unidos y Ecuador colaborarán para abordar las barreras no arancelarias de Ecuador que afectan el comercio en áreas prioritarias. Entre ellas, constan la agricultura, la facilitación del comercio, la propiedad intelectual, el trabajo, el medioambiente, comercio digital y la seguridad económica.
Con esto, ambos países finalizarán el acuerdo comercial, previo a su suscripción. Mientras tanto, Washington eliminará los aranceles recíprocos que aplica a ciertas exportaciones ecuatorianas a Estados Unidos que cumplan con los requisitos.
Para Iván Ontaneda, exministro de Producción, este marco no se trataría de un acuerdo comercial, sino de una "negociación atípica" en la que se centra en los aspectos arancelarios. Sin embargo, dijo, este traería consigo una serie de beneficios. Entre ellos, el camarón, cacao, flores y banano, que tendrían acceso preferencial al mercado estadounidense.
El exministro detalló que el tamaño y poder adquisitivo del mercado estadounidense, con más de 200 millones de habitantes, convierte esta apertura en una oportunidad crucial para diversificar las exportaciones tradicionales y atraer inversiones, lo que redundaría en generación de empleo y desarrollo productivo en Ecuador.
Un punto cuestionable, según Ontaneda, es la escasa información precisa sobre productos y plazos, lo que generaría incertidumbre en el sector exportador. Consideró que el anuncio de la eliminación arancelaria ya ha influido en la dinámica de negocios, y ha incentivado el optimismo en el sector cacaotero.
De acuerdo con Ontaneda, el avance de negociaciones bilaterales dependerá, en primer lugar, de la voluntad política existente entre ambos gobiernos, así como de la buena relación entre sus presidentes. Consideró que se debe aprovechar esta coyuntura para consolidar un acuerdo integral, que abarque otras áreas clave y ofrezca certidumbre a los sectores productivos y a la sociedad ecuatoriana. Agregó que, el primer paso inmediato es concretar el acuerdo marco, definiendo con precisión las partidas exentas de arancel y su fecha de entrada en vigencia.
Además, señaló que una preocupación en torno a este acuerdo sería la "volatilidad" generada por cambios abruptos en la política arancelaria bajo la administración Trump, que, si bien generan incertidumbre, forman parte de una dinámica global a la que Ecuador debe adaptarse con agilidad.
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