Un nuevo toque de queda regirá para nueve provincias y cuatro cantones del 3 al 18 de mayo, así lo anunció el presidente Daniel Noboa. Según el Mandatario, esta decisión responde a los resultados obtenidos en el último estado de excepción, y se aplicará en: Guayas, Manabí, Santa Elena, Los Ríos, El Oro, Pichincha, Esmeraldas, Santo Domingo de los Tsáchilas y Sucumbíos, así como en los cantones La Maná en Cotopaxi, Las Naves y Echeandía en Bolívar y La Troncal en Cañar. La restricción en la movilidad estará vigente entre las 23h00 y las 05h00.
La Confederación de Restaurantes del Ecuador (COREC) expresó su preocupación en torno al nuevo anuncio de toque de queda, esta vez, para más localidades. Diego Vivero, presidente del gremio, calificó como "ilusa" e "inoportuna" a esta decisión, debido a las amplias afectaciones que podría tener en el sector, sin mayores evidencias o percepción que sus resultados en seguridad sean los adecuados.
Son cerca de 400 mil personas que viven directa o indirectamente del turismo, según Vivero, y que podrían verse afectadas por la decisión gubernamental. A su criterio, esta disposición se adoptará sin considerar las realidades económicas y profundizará, a largo plazo, las condiciones de desempleo.
Particularmente para el 8 de mayo, el gremio estima la realización de nueve eventos que están en riesgo de cancelarse como consecuencia del toque de queda anunciado y que, según Vivero, proyecta la imagen del país ante el mundo como una nación en la que no se puede confiar o planificar.
"Nos matan un mes muy importante (...) el turismo requiere certezas", enfatizó.
El complejo panorama en el sector, detalló Vivero, se suma a una desaceleración en las ventas durante el primer trimestre del 2026. Esto, frente al "positivismo" con el que se cerró el año pasado y se resquebrajó producto del primer toque de queda focalizado en Guayas, Santo Domingo de los Tsáchilas, El Oro y Los Ríos. Por ello, consideró que medidas de este tipo son utilizadas a modo de "estrategia" para distraer a la ciudadanía de otros grandes problemas.
"El Gobierno nacional toma, muchas veces, medidas a espaldas de los sectores que se ven afectados", sostuvo.
Sin un incentivo claro detallado por el Ejecutivo, nueve provincias se acogerán al toque de queda, mientras el pedido del gremio restaurantero es uno solo: revisar la medida anunciada por el Gobierno y brindar las garantías necesarias para que el sector opere con normalidad.
"No queremos que nos regalen nada. La mejor forma de compensar es entendiendo cómo funciona el sector y permitiéndonos trabajar (...) no podemos soportar más", sentenció.
Incluso, Vivero consideró que los Gobiernos Autónomos Descentralizados juegan un rol importante en este caso. Al hablar de economía local, dijo, las administraciones podrían presionar al Ejecutivo para evaluar la disposición y "dar un paso atrás" en su aplicación.
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