Seguridad

Camilo González: "No basta la fuerza militar en Colombia; la paz exige presencia del Estado"

A casi una década de la firma del acuerdo de paz entre el Gobierno colombiano y las FARC, Colombia inicia una nueva etapa política con la llegada del presidente Abelardo de la Espriella, quien plantea una estrategia de seguridad más firme y cambios profundos en la forma de abordar la implementación de lo pactado.

6 Agosto de 2026
Fotografía de archivo de guerrilleros de las disidencias de las FARC (Colombia).
Fotografía de archivo de guerrilleros de las disidencias de las FARC (Colombia). Foto: EFE/ Ernesto Guzmán

En NotiMundo A La Carta, Camilo González, gestor de paz en Colombia, explicó que el acuerdo cuenta con un amplio respaldo jurídico, debido a que está protegido por decisiones del Congreso y disposiciones constitucionales. Por ello, considera complejo desmontarlo por completo. Sin embargo, advirtió que el nuevo Gobierno podría optar por limitar su ejecución mediante decisiones como la reducción de recursos destinados a los programas contemplados en el acuerdo.

Según González, esta situación podría generar tensiones especialmente en los municipios priorizados, donde las comunidades esperan que se cumplan los compromisos relacionados con el desarrollo territorial y la construcción de paz.

Al evaluar la llamada Paz Total, González reconoció avances durante el Gobierno anterior, particularmente en la implementación del acuerdo en zonas rurales, la atención a las víctimas y el respaldo a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). También señaló que los procesos de diálogo contribuyeron a reducir los niveles de violencia en distintos territorios.

No obstante, consideró que uno de los principales errores fue generar expectativas excesivas sobre la posibilidad de alcanzar una "paz total", una promesa que terminó siendo difícil de cumplir frente a la complejidad del conflicto colombiano.

Respecto a la nueva estrategia de seguridad, González cuestionó la idea de recuperar primero el control territorial mediante la fuerza militar y posteriormente avanzar hacia el diálogo. A su criterio, este enfoque ya ha demostrado sus limitaciones y puede terminar profundizando la violencia.

El gestor de paz sostuvo que la respuesta debe combinar seguridad con una mayor presencia de las instituciones democráticas en los territorios. Esto permitiría fortalecer el vínculo con las comunidades y aislar a las estructuras criminales, en lugar de depender exclusivamente de una estrategia militar.

Finalmente, destacó la importancia del acompañamiento internacional, especialmente del seguimiento que realiza el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas al proceso de paz colombiano. Además, recordó que el narcotráfico trasciende las fronteras, por lo que enfrentar a las organizaciones criminales requiere coordinación entre Colombia y países de la región como Ecuador, Perú, Panamá, Venezuela y Brasil.

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