China y Estados Unidos decidieron extender por tres meses la tregua que limita la aplicación de nuevos aranceles en medio de una relación comercial marcada por tensiones históricas. Aunque este acuerdo permite una pausa en las medidas restrictivas, persisten diferencias significativas entre ambos países.
El presidente estadounidense, Donald Trump, continúa exigiendo que China incremente considerablemente la compra de bienes estadounidenses para reducir el considerable déficit comercial bilateral, que alcanzó los 295 mil millones de dólares en 2024 a favor de China. Sin embargo, Pekín argumenta que su economía interna debilitada, afectada por la crisis inmobiliaria y otros factores, limita su capacidad para aumentar las importaciones.
Estados Unidos también critica a China por sus subsidios masivos y la sobreproducción en sectores como los vehículos eléctricos y las energías renovables, además de denunciar que China inunda mercados con productos a precios artificialmente bajos, lo cual representa una competencia desleal. China rechaza estas acusaciones, calificándolas de proteccionistas y pidiendo que se aborden las diferencias sin politizar el comercio.
En materia tecnológica, EE.UU. expresa preocupación por el espionaje industrial y el robo de propiedad intelectual, mientras que China controla gran parte de la producción mundial de tierras raras, materiales esenciales para la industria tecnológica y de defensa. A pesar de avances en acuerdos para facilitar el comercio de estos recursos, las disputas en seguridad siguen siendo un obstáculo.
Adicionalmente, la problemática del fentanilo añade tensión al diálogo bilateral, con Washington responsabilizando a China por políticas laxas frente a esta crisis sanitaria y Pekín señalando que la responsabilidad recae en Estados Unidos. Los aranceles impuestos por EE.UU. han complicado la cooperación en este ámbito.
Este nuevo acuerdo temporal refleja la voluntad de ambos países de mantener un canal abierto para la negociación, pero las diferencias estructurales aún dificultan un pacto comercial integral