El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dispuso una suspensión temporal de una normativa marítima vigente desde hace más de un siglo, con el objetivo de reducir la presión sobre los precios de la energía.
La decisión contempla una exención de 60 días a la conocida Ley Jones, lo que permitirá que embarcaciones con bandera extranjera puedan trasladar carga, incluyendo petróleo, entre puertos estadounidenses, algo que normalmente está restringido.
Esta acción se da en un contexto internacional marcado por el incremento de tensiones en Oriente Medio, tras operaciones militares conjuntas de Estados Unidos e Israel contra Irán, situación que ha incidido directamente en el encarecimiento del crudo.
Con esta flexibilización, el gobierno busca facilitar el suministro interno y contener el impacto económico derivado del conflicto, al menos de manera temporal.