Crisis electoral

Irregularidades en elecciones de Perú evidencia un Estado ineficiente y debilitado, según experto

Las elecciones generales de Perú quedaron marcadas por una serie de irregularidades que han puesto en duda la transparencia del proceso y reavivado la incertidumbre política en el país.

23 Abril de 2026
Las elecciones generales de Perú quedaron empañadas por una serie de irregularidades en su organización.
Las elecciones generales de Perú quedaron empañadas por una serie de irregularidades en su organización. Foto: EFE

Con el 94,95 % de actas contabilizadas, Keiko Fujimori lidera la votación con el 17 % de los sufragios válidos. Le siguen Roberto Sánchez con el 12 % y Rafael López Aliaga con el 11,91 %, quienes disputan el pase a la segunda vuelta en medio de un escenario tenso y fragmentado.

Durante una entrevista en NotiMundo Estelar, el historiador y analista político José Ignacio Beteta señaló que el desorden observado no responde a un hecho aislado, sino al deterioro sostenido de las instituciones públicas. A su criterio, el Estado ha perdido capacidad operativa, lo que quedó en evidencia en la jornada electoral, considerada clave para la democracia.

El experto explicó que los problemas incluyeron fallas logísticas, manejo inadecuado de material electoral y un conteo de votos desorganizado, lo que impidió el desarrollo normal del proceso. Estas dificultades habrían afectado a entre 300.000 y 400.000 ciudadanos, quienes no pudieron ejercer su derecho al sufragio, incrementando la desconfianza en los resultados.

Beteta también advirtió que, más allá de la crisis política visible, existe un problema estructural en la gestión pública, reflejado en proyectos inconclusos, corrupción persistente y una constante rotación de autoridades, que en muchos casos no permanecen más de unos pocos meses en sus cargos.

A este panorama se suma una fuerte polarización ideológica, que enfrenta nuevamente posturas de izquierda y derecha, generando un ambiente propicio para tensiones sociales y la posible intervención de actores vinculados a economías ilegales o grupos desestabilizadores.

Finalmente, el analista alertó que la tradicional separación entre estabilidad económica y desorden político estaría llegando a su límite. En su visión, el crecimiento no podrá sostenerse si continúan las deficiencias institucionales y la falta de garantías en el estado de derecho.

 

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