Frente al Congreso lleno de legisladores y mandatarios de otros países, Keiko Fujimori asumió la Presidencia del Perú para el periodo 2026-2031. La derechista llega al poder con el reto de darle estabilidad política a su nación que, durante los últimos diez años, ha tenido ocho jefes de Estado. Seguridad, economía y prevención de riesgos serán también sus principales pendientes.
Un Perú "marcado por el abandono" fue el balance brindado por Keiko Fujimori en su primer discurso tras asumir la Presidencia de ese país.
"Juro que cumpliré y haré cumplir la Constitución política y las leyes de Perú. Velaré por la integridad física y moral de todos los peruanos, en especial de quienes han sido históricamente postergados", dijo Fujimori al jurar ante el Congreso.
La Mandataria arremetió contra las administraciones anteriores, marcadas por una tensión política latente. Aseguró que, en los últimos años, se ha evidenciado un Estado "a la deriva" con deficiencias a nivel institucional.
También cuestionó la limitada cobertura a servicios básicos, particularmente, la salud, obras públicas y la movilidad.
Para Iván Alonso, columnista de El Comercio de Perú, aún existe cierto riesgo de que la inestabilidad política regrese al país. Por un lado, se espera la reacción de la izquierda que perdió los comicios, y se avizoran momentos "combativos" en los primeros días. De ahí que dependerá de la nueva Presidenta el sobrellevar estas fricciones, lejos de revanchas y rencores.
En la historia peruana, el apellido Fujimori tiene peso por cuanto significó el expresidente Alberto Fujimori y su combate al Sendero Luminoso y Túpac Amaru. De acuerdo con Alonso, ese será el principal desafío de Keiko: demostrar que es posible gobernar con lo que se aplaude de su padre, y "distanciarse" de los aspectos negativos.
"Las críticas están ligadas al apellido Fujimori, deberían desaparecer y concederle el beneficio de la duda para Gobernar con tranquilidad", dijo.
En los primeros 100 días, la proyección es que Fujimori marque la pauta para enfrentar el fenómeno de El Niño que, se avizora con alta intensidad. A esto, debe sumarse la responsabilidad fiscal del oficialismo para equilibrar las finanzas públicas.
Con respecto al cabildeo político en el Congreso, según Alonso, la fragmentación de fuerzas políticas no será un desafío para Fujimori. Aseguró que el Congreso que cesó en funciones tenía mayores divisiones y viabilizó la aprobación de varias leyes.
"La fragmentación no es un obstáculo insalvable", sentenció.
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