La crisis política en Bolivia continúa escalando tras las violentas manifestaciones registradas en La Paz contra el gobierno del presidente Rodrigo Paz. Las protestas dejan más de 127 detenidos, además de saqueos, incendios, daños a edificios públicos y varios policías heridos.
Las movilizaciones son lideradas por sindicatos, organizaciones campesinas y sectores afines al exmandatario Evo Morales, quienes rechazan las medidas políticas y económicas impulsadas por el Ejecutivo. Los bloqueos instalados en distintas carreteras han provocado complicaciones en el abastecimiento de combustible, alimentos y medicinas, afectando a diferentes regiones del país.
Ante este escenario, la Oficina del Presidente condenó la quema de la Wiphala durante las protestas registradas en La Paz y rechazó los actos de intolerancia y confrontación política ocurridos en medio de las manifestaciones.
La situación también generó reacciones internacionales. El vicesecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, aseguró que lo ocurrido en Bolivia refleja "un golpe de Estado en marcha" contra el Gobierno de Rodrigo Paz y expresó su expectativa de que países como Brasil y Colombia respalden a la administración boliviana.
En NotiMundo Estelar, el politólogo boliviano Juan Pablo Chamón señaló que el conflicto actual tiene un origen principalmente político y que el descontento social está siendo utilizado como mecanismo de presión.
Según explicó, detrás de las protestas existe una fuerte influencia de grupos vinculados a Evo Morales, quien enfrenta un proceso judicial por presunta trata de personas.
Chamón advirtió que los más de 32 puntos de bloqueo instalados en distintas rutas del país están afectando especialmente a la población que depende de la economía informal y del trabajo diario. Asimismo, alertó que las restricciones en las vías han dificultado el traslado de ambulancias, oxígeno medicinal, alimentos y combustible, generando consecuencias críticas para varias comunidades.
Aunque reconoció que existe malestar económico en distintos sectores de la ciudadanía, el analista atribuyó parte de la situación al modelo económico impulsado durante los años de gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS), mencionando problemas como inflación, reducción de reservas internacionales y subsidios que considera insostenibles.
Frente a este panorama, Chamón sostuvo que Bolivia atraviesa un momento clave para la estabilidad democrática y la institucionalidad del país. Además, advirtió que una eventual salida anticipada del presidente Rodrigo Paz podría convertirse en un precedente preocupante para la región.
Finalmente, defendió el despliegue militar en las carreteras y aseguró que garantizar la libre circulación, el acceso a servicios básicos y el derecho al trabajo forma parte de las obligaciones constitucionales del Estado, diferenciando estas acciones de cualquier escenario de represión.
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