Las fuerzas de seguridad francesas comenzaron este sábado 24 de octubre a dispersar con gases lacrimógenos manifestaciones no autorizadas, en una jornada de protestas en la que participan chalecos amarillos, estudiantes y sindicatos.
Las movilizaciones se producen una semana después de los disturbios que sacudieron al país, durante una jornada que reunió a más de medio millón de personas, según el reporte difundido.
Ante la posibilidad de nuevos incidentes, las autoridades desplegaron un dispositivo de seguridad de 70.000 agentes, con unidades policiales de élite, soldados de la misión Sentinelle, vehículos blindados de la gendarmería, helicópteros y drones.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, advirtió que las autoridades actuarán con firmeza frente a los disturbios. Mientras tanto, París adoptó medidas preventivas, entre ellas el cierre de museos.