En NotiMundo Estelar, el analista internacional Santiago Carranco indicó que este escenario se enmarca en una estrategia de presión que va más allá del discurso político.
Subrayó que el antecedente venezolano resulta clave para entender el contexto actual, especialmente por el control que ha ejercido Washington sobre las exportaciones petroleras que antes sostenían a La Habana.
Carranco enfatizó que la presión sobre Cuba no proviene únicamente de Estados Unidos, sino que involucra a varios actores internacionales. Explicó que Washington ha impuesto sanciones a países y empresas que suministren crudo a la isla, lo que comienza a afectar su abastecimiento energético y agrava la crisis interna.
Según el analista, esta dinámica se refleja en la venta condicionada de petróleo como herramienta de presión política, provocando apagones prolongados, escasez de alimentos y un notable deterioro en la calidad de vida de los cubanos.
El experto señaló además que Cuba ha perdido respaldo clave de aliados históricos, dejándola en una posición de negociación más débil. Subrayó que surge una interrogante central: si una eventual "transición amistosa" implicaría un cambio real de sistema o solo un relevo bajo influencia externa.
En el plano político, Carranco indicó que el modelo unipartidista limita cualquier transformación interna, ya que no existe una oposición estructurada dentro del país y la diáspora cubana tiene poca incidencia directa en las decisiones nacionales. En este contexto, Estados Unidos mantiene una ventaja estratégica al controlar los flujos energéticos, obligando a Cuba a ceder a las presiones externas o enfrentar un agravamiento de la crisis humanitaria.
Crisis en Medio Oriente
Carranco también se refirió a la escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán tras la represión de protestas masivas. Indicó que un tercio del arsenal militar iraní fue destruido en la llamada "guerra de los 12 días y medio" y que varias centrales nucleares fueron bombardeadas, obligando a Teherán a negociar el desmantelamiento de su programa nuclear. Aunque Washington descarta una intervención militar inmediata, mantiene presión en la región, despliega portaaviones y emite alertas a sus ciudadanos, lo que refleja preparativos activos y un escenario de alta incertidumbre.
Carranco concluyó que el panorama regional es complejo, con riesgos de nuevos conflictos en países satélite como Pakistán, Afganistán, Líbano, Israel y Egipto, mientras la importancia estratégica del Estrecho de Ormuz persiste, aunque disminuye tras el control estadounidense del petróleo venezolano como fuente alternativa.
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