Uno de los más grandes pendientes en Colombia tras el balotaje es la seguridad. Luego de cuatro años de un plan de pacificación impulsado por Gustavo Petro, el proyecto de Abelardo De La Espriella marcará un giro en el combate a la criminalidad.
Camilo González, analista en seguridad y gestor de paz en Colombia, consideró que la llegada del ultraderechista al poder marcará un punto de inflexión en la política de seguridad a modo punitivo y que, según el especialista, se reflejaría también en el manejo de las cárceles.
No obstante, indicó, no podría aplicarse un modelo similar al de El Salvador. Esto, debido a que la situación en dicho país no es la misma a la acentuada criminalidad que azota Colombia desde hace décadas.
Con el ascenso de De La Espriella al poder, se espera que se suspendan las conversaciones con grupos criminales, detalló González. A su criterio, este proceso debe ser paulatino, pues una "clausura abrupta" de dichos diálogos sería "muy inconveniente".
Sobre el anuncio del ultraderechista de fumigar plantas de coca, González consideró que esta propuesta es inviable. Esto, debido a las limitaciones que se plantean en la Constitución colombiana y una posible arremetida de la criminalidad que podría ocurrir de manera inmediata.
Por otro lado, insistió, el gran desafío en seguridad debe ser contrarrestar las afectaciones de "complejos macro criminales", en medio de un desgaste de las Fuerzas del Orden que durante los últimos años no enfrentaron tiempos de paz.
"Lo primero que tiene que hacer es hacer un nuevo diagnóstico (...) es una múltiple alianza entre actores legales e ilegales que hacen negocios", dijo.
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