En medio de las movilizaciones en rechazo a la eliminación del subsidio al diésel, el presidente Daniel Noboa dispuso el traslado de la sede del Ejecutivo a Latacunga, en Cotopaxi, y de la Vicepresidencia a Otavalo, en Imbabura.
Para Antonio Ricaurte, abogado y político, el traslado de la sede del Gobierno a Latacunga es un acto estratégico que busca la cercanía de la autoridad a los ciudadanos. Esta acción, dijo, responde a una lógica de comunicación política en medio de las movilizaciones y rechazo a la eliminación del subsidio al diésel.
Al mismo tiempo, consideró que la decisión del Ejecutivo ocurre en medio de un bajo respaldo a la CONAIE que en anteriores ocasiones encabezó paros nacionales masivos. Recordó que estas marchas derivaron incluso en la debilitación de la institucionalidad en los gobiernos de Lenín Moreno y Guillermo Lasso.
Según Ricaurte, el traslado de la Presidencia a Latacunga, en la provincia de Cotopaxi, funciona como una especie de 'careo' a Leonidas Iza, expresidente de la CONAIE y dirigente indígena. Sin embargo, dijo, debe existir un canal de diálogo abierto con distintos sectores sociales, mas no posturas para ceder.
Otro de los puntos a destacar por Ricaurte fue la presencia del presidente Daniel Noboa en Cotopaxi con camuflaje militar y sin intervenciones públicas. A su criterio, el Mandatario "comunica desde el silencio" como parte de una estrategia para denotar que enfrenta un conflicto.
"Hace del silencio una gran comunicación política. Con ese camuflaje dijo que está determinado a hacer lo que tiene que hacer por el bien del país", señaló.
Además, hizo un llamado a manejar con cautela las protestas, puesto a que grupos contrabandistas y del narcotráfico podrían intentar "pescar a río revuelto" e inmiscuirse en las marchas legítimas.
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