El crimen del excandidato presidencial Fernando Villavicencio es un hecho que provocó conmoción nacional y marcó la política ecuatoriana.
El país se encontraba abocado a unas elecciones adelantadas tras la muerte cruzada decretada por Guillermo Lasso, quien parecía acorralado por la limitada gobernabilidad y denuncias sobre presuntos delitos cometidos en su Gobierno.
Amanda y Tamia Villavicencio, hijas de Fernando, se pusieron al frente del caso y, desde el 9 de agosto de 2023 -cuando su padre fue baleado a la salida de un mitin electoral en Quito-, su lucha no ha cesado.
El caso Magnicidio FV se encuentra en etapa preparatoria de juicio contra los siete señalados como autores intelectuales del crimen: el exministro del correísmo, José Serrano; el exasambleísta de la Revolución Ciudadana, Ronny Aleaga; Xavier Jordán y Daniel Salcedo, supuestos empresarios; y tres líderes de la organización criminal Los Lobos, alias 'Pipo', 'Gordo Luis' y 'Lobo Menor'.
Para Tamia, estos tres años de investigación han estado marcados por intentos de los sospechosos en dilatar el proceso, aunque dice que sus esfuerzos han sido en vano, pues la solidez del caso ha permitido llegar hasta la instancia actual.
"Cada maniobra trae una nueva huella sobre cómo funciona la estructura y por qué es importante desmantelarla", dice en entrevista en NotiMundo Estelar.
La desesperación de los implicados -articulados con miembros del correísmo en varios momentos- se ve reflejada en que no atacan las pruebas presentadas por las autoridades, sino que buscan menoscabar la credibilidad de las víctimas, añade.
Eso también ha derivado en que, junto a su hermana, deban vivir en una especie de arresto domiciliarlo, porque irse contra la la cúpula de una estructura delictiva como la de Los Lobos, tiene su precio. Recuerda que en este proceso han perdido la vida otras 10 personas, entre ellas los sicarios que, después de dar declaraciones al FBI, fueron asesinados.
"No hay coincidencias y casualidades", apunta.
Algo que tampoco puede pasar desapercibido, agrega, es el "sospechoso" traslado de Salcedo a la cárcel del Encuentro, tras estar en la cárcel 4. "Lo que buscan es el silenciamiento", advierte Tamia.
Por su parte, Amanda Villavicencio considera que fue "totalmente determinante" que, junto a Tamia, hayan presionado para llegar al esclarecimiento de los hechos que rodean la muerte de su padre. Dice sentirse orgullosa de lo que han logrado, aunque reconoce que "ningún hijo está preparado para investigar el crimen de su padre".
"Ha sido un honor ponernos en este lugar y poder seguir sirviendo a nuestro padre y a su gran causa, que es el amor por este país; tres años después, puedo decir con toda seguridad: sin nosotras empujando, esto no hubiera avanzado".
Sin embargo, considera que este caso debe trascender y marcar un precedente en el país, para que, entre otras acciones, se haga un examen a fondo en las instituciones del país. Asegura que el asesinato de Fernando reveló lo permeable que es la Policía Nacional o el Servicio de Atención a Privados de la Libertad (SNAI).
"El SNAI es una de las instituciones más podridas, que está al servicio del crimen organizado. Son los mandaderos de los presos".
En la recta final del caso Magnicidio FV, Amanda enfatiza: "Que este caso sirva como pesticida a sacar todas las plagas que están por ahí".
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