La diabetes es una enfermedad metabólica que se produce cuando el páncreas no genera suficiente insulina o cuando el organismo no la utiliza correctamente. Esta hormona regula los niveles de azúcar en sangre, y su mal funcionamiento puede provocar hiperglucemia —un exceso de glucosa en sangre—, con consecuencias graves para diversos órganos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha catalogado la diabetes como una de las mayores epidemias del siglo XXI. Su avance está estrechamente relacionado con el aumento de la obesidad y el sobrepeso, factores que multiplican el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Aunque la obesidad no causa directamente esta enfermedad, sí actúa como un desencadenante poderoso en su aparición.
Mantener un peso saludable, seguir una alimentación equilibrada, practicar actividad física con regularidad y evitar el consumo de tabaco son medidas básicas para prevenirla.
"La prevención sigue siendo la herramienta más eficaz para controlar esta enfermedad", señalan los especialistas.
En entrevista para Mundo Salud con el doctor Esteban Ortiz, el endocrinólogo Fabio Trujilho subrayó que la obesidad "ha crecido de forma sostenida en los últimos 30 años", al punto que UNICEF advirtió que ya supera a la desnutrición como problema global. Según el experto, "al menos el 30 % de los pacientes con diabetes tipo 2 presentan obesidad, lo que convierte esta relación en un desafío urgente de salud pública".
El Dr. Segundo Seclén, también endocrinólogo, agregó que "cuando un paciente con diabetes tipo 2 presenta obesidad, suele registrar un aumento de los triglicéridos, un signo claro de descompensación metabólica". Esta combinación incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares y complicaciones renales.
Los especialistas coincidieron en que el manejo integral de ambas enfermedades implica no solo el control médico, sino un cambio profundo en el estilo de vida. La educación nutricional, el acompañamiento psicológico y la actividad física adaptada deben formar parte del tratamiento.
Afortunadamente, los avances médicos han permitido el desarrollo de terapias que favorecen la pérdida de peso en pacientes con diabetes tipo 2, mejorando su control glucémico y calidad de vida.
Finalmente, ambos expertos recalcaron que la verdadera prevención comienza en la infancia: fomentar hábitos saludables desde los primeros años es la mejor inversión para evitar enfermedades crónicas en la edad adulta.
Aunque algunos países muestran una leve disminución en nuevos diagnósticos, el número total de personas que viven con diabetes continúa creciendo, lo que evidencia la necesidad de una estrategia global centrada en la educación, la prevención y la detección temprana.

