Este humanoide desarrollado con inteligencia artificial puede dar consejos espirituales y responder preguntas sobre la filosofía budista.
La máquina fue entrenada con escrituras tradicionales y puede mantener conversaciones con los fieles que buscan guía.
El proyecto fue impulsado por investigadores de la Universidad de Kioto, quienes buscan apoyar a los templos ante la creciente escasez de monjes en Japón, un país que enfrenta el envejecimiento de su población y menos vocaciones religiosas.
El robot es capaz de hablar, hacer movimientos similares a los humanos y responder dudas que, a veces, las personas no se atreven a plantear directamente a un religioso.
Sus respuestas están basadas en textos y principios del budismo.
Su aparición también ha abierto un debate sobre el papel de la inteligencia artificial en espacios de fe.
Mientras algunos ven en esta tecnología una herramienta para difundir enseñanzas espirituales, otros se preguntan si una máquina puede asumir funciones que históricamente han estado reservadas a los seres humanos.