La historia de los loros que insultaban en un zoológico se volvió uno de los episodios que más llamó la atención en Wildlife Park en Inglaterra. Todo empezó cuando las aves empezaron a repetir las groserías que habían escuchado antes de llegar al parque. Sin embargo, lo que más llamó la atención de los cuidadores no fue el vocabulario que usaban, sino la manera en que los animales reforzaban este comportamiento entre ellos.
Los protagonistas de este hecho son Billy, Elsie, Eric, Jade y Tyson. Los cuidadores de los loros notaron que, al inicio imitaban palabras fuertes, pero no imaginaron lo que pasaría después. Cada vez que un visitante reaccionaba con sorpresa o risa, los loros respondían del mismo modo. Un insulto provocaba una carcajada, y esa reacción se convertía en un estímulo que animaba al resto del grupo.
Esto se volvió un problema dentro del aviario, ya que este comportamiento cada vez se repetía con mayor frecuencia. A pesar de que los loros no entendían el significado de las palabras, sí reconocían las reacciones que eso provocaba en las personas. Cada risa e incluso gesto de sorpresa, servía como refuerzo positivo, por lo que luego empezaron a imitar justamente esas risas.
Para los visitantes esta escena podía parecer muy graciosa, sin embargo, para los cuidadores representaban un problema real, ya que el aviario cuenta con más de doscientos loros altamente imitativos y tenían temor de que ellos también repitan este mal comportamiento. Si cinco pájaros repetían palabras inadecuadas una y otra vez, había la posibilidad de que toda la colonia aprenda esta conducta en pocos días.
La solución del zoológico fue preventiva. Los loros fueron reubicados en distintas áreas del parque para cortar esa cadena de imitación, no es trata de un castigo ni aislamiento extremo, sino evitar que el resto del aviario adquiera ese comportamiento.
Los loros grises africanos son animales que tienen una enorme capacidad para reproducir sonidos humanos y con un talento único para imitar, pero esto en ocasiones también se vuelve un reto para sus cuidadores. Actualmente los cinco loros siguen viviendo en el parque, cada uno en zonas distintas, interactuando con otras aves y con el público, pero sin el riesgo de que su vocabulario se vuelva una tendencia entre todo el aviario.

