En China han surgido negocios que ofrecen compañía a personas que se sienten solas, especialmente a adultos mayores que viven sin sus familiares.
Estos servicios, conocidos como "hijos temporales" o "hijos subcontratados", buscan brindar apoyo cotidiano sin necesidad de que los clientes se trasladen a una residencia. Entre las opciones existentes están las visitas a domicilio, la entrega de comidas y la ayuda con algunas necesidades básicas del hogar.
Una de las empresas que ofrece este tipo de ayuda fue creada por Wang Yingwei, quien busca que las personas mayores puedan seguir viviendo en sus casas.
El acompañamiento también se extiende a otros ámbitos, como las visitas a hospitales y las gestiones relacionadas con la atención médica. Algunos trabajadores acompañan a sus clientes a las consultas, retiran resultados de exámenes o recogen medicamentos. Estos servicios pueden ser útiles para quienes viven lejos de sus familiares o no cuentan con alguien que los acompañe.
Sin embargo, se trata de servicios de acompañamiento y no de atención médica profesional, por lo que no deben confundirse con los cuidados que ofrece personal sanitario capacitado. De esta manera, la compañía se ha convertido en un servicio por el que las personas pueden pagar para recibir apoyo práctico y humano.
La profesora Teresa Kuan, de la Universidad China de Hong Kong, explica a la BBC que el aislamiento está relacionado, entre otros factores, con la estructura de la sociedad y las formas de interacción entre las personas. La migración por motivos de estudio o trabajo también puede alejar a las personas de sus redes de apoyo y dificultar el contacto cotidiano con familiares y amigos.
En este contexto, algunos clientes buscan a alguien con quien conversar, mientras que otros necesitan ayuda para realizar actividades que se han vuelto difíciles de hacer solos. Kuan también señala que pagar por acompañamiento puede ofrecer una relación con expectativas más claras que las de una amistad convencional.
Así, la conexión humana se ha incorporado a una oferta comercial que busca responder a distintas formas de soledad.
El fenómeno plantea preguntas sobre cómo responder a las necesidades emocionales de una población que envejece y sobre qué garantías deben existir para proteger a quienes contratan estos servicios.
Por ahora, estos negocios muestran cómo una necesidad tan humana como sentirse acompañado también puede convertirse en una actividad económica.