Salud y Protección

Claves para evitar daños en la piel causados por el sol

La protección de la piel frente a la radiación solar es una práctica que debe mantenerse durante todo el año, ya que los rayos ultravioleta pueden afectar la salud cutánea incluso en días nublados o lluviosos, acumulando daños que con el tiempo derivan en envejecimiento prematuro y enfermedades de la piel.

Camila Villacís

12 Enero de 2026
Protege tu piel contra la radiación no solo cuando hay sol.
Protege tu piel contra la radiación no solo cuando hay sol. Shutterstock

La exposición prolongada a los rayos ultravioleta se ha convertido en una amenaza silenciosa para la salud de la piel, y especialistas en dermatología advierten que el riesgo no se limita únicamente a los días soleados o al verano. 

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, hasta un 80% de la radiación UV puede atravesar las nubes, lo que significa que la piel está expuesta incluso en jornadas lluviosas, nubladas o con temperaturas bajas. Esta radiación acumulada a lo largo del tiempo puede provocar quemaduras, envejecimiento prematuro, manchas y un mayor riesgo de desarrollar cáncer de piel.

Los daños solares ocurren cuando los rayos UV penetran en las capas profundas de la piel y alteran el ADN de las células, un proceso que, con el paso de los años, incrementa la probabilidad de enfermedades cutáneas. Por esta razón, los profesionales recomiendan la aplicación diaria de protector solar de amplio espectro con factor de protección 30 o superior, incluso en actividades cotidianas como caminar, conducir o trabajar cerca de ventanas, ya que el vidrio no bloquea completamente los rayos UVA, responsables del envejecimiento prematuro.

Además del uso de protector solar, los expertos aconsejan complementar la protección con ropa adecuada que cubra brazos y piernas, gafas con filtro UV certificado y sombreros de ala ancha. 

También recuerdan que superficies como el agua, el asfalto o el concreto reflejan la radiación, aumentando la exposición indirecta aun en climas nublados. 

En zonas cercanas a la línea ecuatorial o en ciudades de gran altitud, la intensidad de los rayos UV es mayor durante todo el año, lo que refuerza la necesidad de cuidados constantes.

Otro aspecto clave es la reaplicación del protector solar cada dos o tres horas, especialmente después de sudar o mojarse, así como mantener una adecuada hidratación y una alimentación rica en antioxidantes, que ayudan a la piel a defenderse del daño celular. 

Finalmente, los dermatólogos recomiendan revisar periódicamente la piel y consultar ante la aparición de lunares nuevos, manchas o cambios de color y tamaño, recordando que la prevención diaria es la herramienta más efectiva para proteger la salud cutánea durante todo el año, sin importar el clima.

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