Ser vulnerable para ganar respeto y conexión requiere autenticidad, no debilidad: implica compartir tus emociones, errores e imperfecciones con honestidad en espacios seguros. Se logra practicando la autocompasión, estableciendo límites firmes, aceptando apoyo y siendo valiente al mostrarte tal como eres.
La capacidad de abrirnos y compartir nuestro yo más vulnerable es una herramienta muy útil en los vínculos que tenemos. Hay muchas maneras de conectar con las personas que tenemos a nuestro alrededor en diferentes situaciones y la vulnerabilidad profunda es una de ellas, aunque no lo hagamos con todos y siempre.
Santiago del Salto, coach ontológico, en entrevista para El Mundo de Cabeza, afirma que muchas veces se suele confundir la vulnerabilidad con la manipulación o con ser demasiado sensible. La vulnerabilidad real, aquella que es funcional parte del hecho de un acto consciente y de mucho valor, para poder expresar en lo que realmente nos causa temor. 'Atrás de la vulnerabilidad, hay un acto asertivo', manifiesta. No hay que romperse en llanto o en ira para mostrar que lo se siente es un miedo no procesado que se está manifestando. La vulnerabilidad nos hace tomar conciencia de lo que pasa a nuestro alrededor o a nosotros mismos.
Santiago considera que actualmente no nos mostramos vulnerables porque 'el mundo te está exigiendo fortaleza o ser positivo o exitoso'. En las redes sociales solemos ver una falsa vulnerabilidad, básicamente para llamar atención o tener visibilidad, pero no estamos siendo reales y no logramos conectar.

