Diciembre es una de las épocas más esperadas del año, pero también una de las más cargadas emocionalmente. Las reuniones familiares, las ausencias, las deudas, las expectativas idealizadas y los conflictos no resueltos convierten las fiestas en un terreno sensible. En Café Fm Mundo, el psicólogo David Jaramillo abordó cómo atravesar esta temporada sin que las emociones exploten.
Según el especialista, el 90 % de las personas experimenta estrés durante esta época y el 40 % presenta un aumento significativo de ansiedad. Esto se debe a una combinación de factores económicos, duelos, idealización de la Navidad perfecta y conflictos familiares acumulados. Por ello, aclaró que la meta no es "sobrevivir a la familia", sino aprender a convivir con ella desde el autocuidado emocional.
Tres claves para una Navidad emocionalmente sana
David Jaramillo resumió la gestión emocional navideña en tres pilares fundamentales:
- Expectativas
Las celebraciones suelen cargarse de expectativas irreales: la reunión perfecta, la familia unida, la armonía absoluta. Cuando la realidad no se ajusta a ese ideal, aparece la frustración. El psicólogo recomienda aceptar que no todas las reuniones serán perfectas y que las fiestas son solo momentos, no exámenes emocionales. - Límites
Los límites comienzan por uno mismo. Limitar impulsos, reclamos y reacciones es clave para preservar la paz interior. También implica decidir cuánto tiempo quedarse en una reunión, con quién conversar y qué temas evitar. Además, aconsejó moderar el consumo de alcohol, ya que intensifica emociones, provoca desinhibición y puede detonar conflictos innecesarios. - Comunicación
Saber responder sin entrar en provocaciones es parte de la inteligencia emocional. Frases neutras, cambios de tema y postergar conversaciones difíciles para otro momento ayudan a evitar enfrentamientos. "Somos dueños de nuestro tiempo, de nuestro espacio y de lo que decidimos hablar", señaló.
Familias divorciadas y fiestas compartidas
En el caso de parejas separadas, David explicó que la edad de los hijos es determinante. Cuando son pequeños, suele respetarse el régimen de visitas. Cuando ya son mayores, prima su deseo y sentir. Sin embargo, advirtió que pasar las fiestas juntos como expareja puede generar falsas expectativas en los niños, especialmente el primer año tras la separación. Mostrarse unidos por los hijos puede ser bienintencionado, pero también puede confundirlos emocionalmente. Los niños necesitan procesar la nueva realidad familiar. El duelo debe transitarse con amor, pero también con verdad.
Prepararse emocionalmente antes de la reunión
Entre las recomendaciones prácticas, el especialista sugirió desahogarse antes de llegar a una reunión: escribir lo que molesta, conversar con amigos o descargar tensiones previamente. Esto reduce considerablemente la carga emocional al momento de interactuar con familiares difíciles.
"Elegir las batallas es clave. Diciembre no es para pelear", recalcó. También invitó a priorizar la paz interior por encima del impulso de reclamar.
Finalmente, David Jaramillo reforzó la importancia de la terapia como herramienta de crecimiento personal y bienestar emocional, especialmente al iniciar un nuevo año. Cerrar ciclos, sanar vínculos y trabajar la estabilidad emocional permite construir relaciones más sanas y conscientes.

